El Covid-19 precariza las profesiones
De cajera y abogado a vendedores de tortillas; de chef a vendedor de aguacates en la calle
Irene Medrano Villanueva │El Sol de Sinaloa
Oswaldo es chef, estudió en la Ciudad de México, trabajó en diversos restaurantes de la capital del país, luego se aventuró a venir a Sinaloa, concretamente a Mazatlán y hasta hace unos meses trabajaba en un restaurante de alta cocina.
Dice que en abril, recién lo desocuparon empezó a hacer comida para llevar a domicilio, pero le fue mal.
Omar es contador público, trabajaba en un despacho desde hace 10 años, pero el despacho cerró ya que el jefe murió de Covid-19, además de que tenían pocos clientes.
Luis fue empleado, payaso y ahora en plena pandemia vestido del chavo del ocho, solicita ayuda para sostener a su familia, tiene una hija de doce años.
OTROS OFICIOS
David, es mesero, se le ve por la Isla Musala, primero pedía ayuda porque había quedado sin empleo, pero se sentía mal quitarle el peso a los menesterosos a los que le hacía competencia.
Señala que pensaba que otra cosa hacer durante la pandemia, mientras se vuelven a abrir las oportunidades.
Señala que nunca se imaginaron que se iban a dedicar a vender tortillas “gracias a Dios nos va bien”.
Recuerda que su esposa y él iban a visitar a la familia de ella a un ranchito del salado, ahí ella ayudaba a su mama a hacer tortillas.
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