El refugio para saciar a los necesitados
No importa la religión, preferencia sexual, ideologías políticas, aquí todo mundo puede venir a alimentarse
Sandra Solís / El Sol de Sinaloa
A unos minutos de que los voluntarios de la iglesia los permita ingresar, Don Felipe comparte que es consciente de la gran labor humanitaria que realiza la comunidad, por el trato amable que reciben cada mañana y mediodía.
“A veces vengo, a veces no, cuando trabajo así no vengo aquí, nos va muy bien aquí, se portan muy bien aquí ellos con uno cuando tiene uno, que coman otros, ya sabe, pero cuando no tiene dinero, tiene que venir a comer”, comentó.
EDAD AVANZADA
“Yo ya estoy mayor, pero no me agüito, porque yo sea pobre, por lo que sea, yo nomas con que no me enferme y que se haga la voluntad de él (Dios) que él me proteja”, reforzó.
En la misma mesa está un joven que se sorprende por las palabras en inglés que dice Cora y don Felipe solo se ríe y disfruta del momento, por ser el comedor para él, un espacio en el que se relaja y toma las energías suficientes para seguir con su día.
Desde las 6:30 llegan las cocineras, mujeres de la comunidad que prestan su servicio por unos días a la semana, preparando diferentes platillos, con alimentos que agricultores, empresarios, restauranteros y sociedad ha donado para ayudar a un hermano necesitado.
“Si es para bien, Dios bendice las cosas que ponen aquí, primeramente, en el nombre de Dios uno y para delante, acordarnos primero de Dios y ya después de las cosas terrenales”, mencionó.
Aunque no se considera como un hombre religioso, las experiencias que ha enfrentado, lo han hecho consciente de la obra de Dios, cuando lo salvó de la muerte y a sus 70 años, dice que se va a bautizar en nombre de él.
EL PADRE SOTO
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