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Localsábado, 21 de diciembre de 2019

La obra de la muerte un hecho que marca vidas

Hay historias que se pueden contar muchas veces y nunca dejarán de ser impactantes

Jesús Verdugo / El Sol de Sinaloa

Luz Berthila es una paramédico veterana aún en servicio para Cruz Roja. Con más de 30 años de carrera dentro de socorros cuenta cómo es que ese servicio ubicado en los años noventa, le sigue doliendo y surcando lágrimas amargas en sus mejillas.

Al fondo del lugar y como si fuera una trágica representación de La Piedad de Miguel Ángel, estaba una mujer llorando con su hijo en brazos flanqueada por líneas de sangre estrellada en las paredes, sus lágrimas eran indescifrables pero claramente dolía de solo ver.

La paramédico se acercó con su equipo en mano, se inclinó con la mujer y le pidió que dejara revisar al pequeño. La socorrista se encontró con una mirada destrozada de llorar y un intento de grito: ¿¡qué le vas a curar!?

Cuando la mujer removió sus brazos, el flácido cuerpo de su hijo dio un giro y su cabeza se desprendió... rodó a los pies de Berthila. Un grito que pareció desgarrar el aire salió de la madre que rompía el silencio de los curiosos que no sabían a dónde mirar.

Luz Berthila retrocedió y se metió a la ambulancia. Se quitó los googles (lentes) y dejó correr las lágrimas que seguirían corriendo 20 años después, como si siempre estuviera frente a la dantesca escena.

Así dejó el lugar, sin saber si el abrazo terminó o siguió; de alguna manera esa familia también había quedado mutilada. Y en su mente quedó la alusiva imagen renacentista del dolor encarnado en un abrazo.

Luz Berthila siguió con su larga carrera hasta el día de hoy, donde sigue soltando lágrimas oscurecidas por el rímel en recuerdo de aquel niño y aquella madre. Esos recuerdos que siempre te hacen pensar en la fragilidad de la vida.

PERITAJE

El compresor presentaba fallas y de manera inesperada estalló aventado con fuerza toda clase de materiales.

SUCESO

Para la paramédico Luz Berthila ese servicio en ambulancia es una carga oscura que sigue presente en sus lágrimas.

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