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Localsábado, 18 de diciembre de 2021

Mariana: su memoria sigue viva

La casa de la familia Moreno preserva con intensidad los recuerdos de una adolescente que quería ser psicóloga

Nallely Casillas / El Sol de Sinaloa

Culiacáb, Sin.- Quince días antes de ser encontrada sin vida, Mariana le dijo a su madre que ya sabía que profesión quería estudiar. Después de pensarlo tanto, soltó:

“Mamá, quiero ser psicóloga”, le dijo a doña Lucía, quien se afanaba en la cocina de su casa.

Para la madre, esta declaración le provocó una rara alegría, pero a la vez sorpresa.

“Como toda madre le dije yo; estás loca, cabrona”, recuerda Lucía que le respondió.

“Vas a ver que sí, me respondió; porque ya le había preguntado muchas veces y ella me decía mucho tiempo atrás que quería estudiar arqueología", recuerda ahora Lucía, luchando a contracorriente de sus lágrimas.

Han pasado dos años desde la tragedia de no tener a Mariana en casa. Ahora el hogar de la familia Moreno no es el mismo, pero la joven se encuentra en todos lados: la sala se ha convertido en un altar con fotografías de una chica alegre y sonriente.

También se le han colocado algunos de sus antojos favoritos, como lo es la Nutella, flores de gerbera y algunos de sus objetos favoritos, como lo son las luces, mariposas y, sobre todo, el color morado que está en todas partes.

Cuando estaba en quinto de la primaria, Mariana se anotó para el concurso de reina de la escuela, pero nada más obtuvo un voto: el de ella misma.

Lucía recuerda que su hija se le contó con tristeza. Al siguiente año, al no darse por vencida, volvió a participar, esta vez llevó un vestido en color morado y con ello arrasó en las preferencias.

“Por eso el color morado era su color favorito, era su color de la suerte”, relata doña Lucía.

LA ÚLTIMA NAVIDAD

En esta temporada decembrina, la decoración del pino navideño, se ha vuelto un homenaje dedicado a Mariana, en árbol, se contempla el nombre de la joven y las esferas y adornos son del color morado.

Lucía recuerda en diciembre de 2019 la joven ayudó en la casa con la instalación del pino, incluso que un día antes de su desaparición, el 10 de diciembre de 2019, Mariana invitó a sus amigos a casa para celebrar una posada.

Ahí, alegre entre la música y las pláticas adolescentes, Mariana los invitaba a pasar a la sala de estar, para que observaran el arbolito que orgullosamente había decorado.

Pese a que la recuerdan con amor, la muerte de Mariana, marcó la forma de vida que lleva la familia de la joven, pues aunque la mantienen presente en fotografías y objetos, también hay ciertas cosas que no se han vuelto a realizar en su hogar.

Un platillo que ella pidió es una de esas cosas. Antes de salir la noche del 11 de diciembre, Mariana le pidió a su madre que le preparara su comida favorita, marlin ahumado con Arroz, desde entonces, nadie la ha vuelto a comer o guisar.

UNA INFANCIA VIVIDA

Desde muy pequeña, Mariana siempre fue muy imponente, se aferraba a sus sueños, cuenta la madre; el primero en cumplir, fue convertirse en reina de su escuela primera y portar una bonita corona acompañada del vestido morado de la suerte.

“Ella era mi niña”, dice, y las palabras, los recuerdos, salen con lágrimas, con rabia. Mariana ya no está, pero siempre estará presente en los recuerdos.

JUSTICIA LENTA

A dos años del feminicidio, el presunto responsable no ha sido sentenciado y la familia acusa dilación, situación que ha permitido al acusado retractarse de la responsabilidad.

Mariana siempre fue muy imponente, quería ser psicóloga y me dijo que sí lo iba a lograr.

Lucía Madre de Mariana

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