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Localsábado, 14 de septiembre de 2019

Marta Benítez, una artesana valiente de Culiacán

A pesar del hostigamiento de inspectores durante varias administraciones municipales, la vendedora de moños ha sacado adelante a su familia

Sandra Solís / El Sol de Sinaloa

Como madre soltera y único sustento económico para su familia, Marta se juega la vida con tal de ser la mejor madre, aun y cuando esto implica ser acosada por inspectores del Ayuntamiento.

Todos los días salía a la parada del camión alrededor de las 15:00 horas, con una reja, sus moños y su interminable coraje combinado con miedo para llegar al centro, caminar por las banquetas e instalarse por la calle Rubí, con la esperanza de quedarse hasta la noche.

LA TERQUEDAD

En su convicción de ser el sustento familiar y su terquedad como afirma Marta, siempre pedía “chance” para vender por un poco periodo de tiempo y ganar unos pesos, sin embargo el inspector decidió no retirarse del lugar hasta que ella se subiera al camión.

Después el inspector empezó a llegar con un compañero, quien también aplicaba la misma estrategia, no le permitía vender y la seguía hasta la parada de camión para que no se regresara en el día.

La artesana reconoce que el trabajo de los inspectores era seguir las órdenes del Alcalde, sin embargo, por la necesidad económica y sus tres hijos, se tuvo que aferrar para conseguir el sustento.

HOSTIGAMIENTO

En medio día compra material, regresa a su casa a la hora de la comida, vuelve a limpiar y de nueva cuenta hace más moños en un periodo de tiempo indefinido, ya que en ocasiones solo duerme cuatro horas.

Mientras que en la temporada de lluvias, llega a perder mucha mercancía, al mancharse los moños con el agua y escurrirse los colores de los listones.

Al inicio de su travesía en el 2007, Marta no sabía cómo confeccionar moños, los que tenía los deshacía para ver las medidas y volverlos hacer, pero ahora ella sola crea nuevos diseños o hace por pedidos.

En el camino, el amor llegó de nueva cuenta a su vida desde hace siete años, creciendo la familia con dos hijos más y seis nietos, a quienes también sostiene gracias a las ganancias de los moños.

El negocio que empezó con pocos moños, una reja, comenzó a crecer luego de que las personas se dieran cuenta de la calidad de los productos y la creatividad de Marta para hacer los diseños que pedían.

Su oficio le ha brindado una gran satisfacción que le ha ayudado en lo económico y emocional, al ser una manera en la que también se expresa y se relaja.

2007 Inicio doña Marta como vendedora de moños y desde entonces ha sufrido acoso de inspectores del Ayuntamiento.

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