Omar, el artesano de la ordeña a mano
Tras la llegada de la industrialización, la ordeña es una actividad que va decayendo en desuso
Nallely Casillas / El Sol de Sinaloa
Desde las 5:00 de la madrugada, antes de que el cielo reviente con el primer haz de luz, Omar arriba al rancho ‘El Cacique’, donde enfila de una en una a sus nueve vacas y en orden las va sacando para alimentarlas.
EL CUIDADO DEL GANADO
En promedio, el joven ordeña 50 litros de leche, mismos que son ofertados a un quesero del pueblo a quien el litro es vendido por la mínima cantidad de siete pesos.
Ahí en ese pueblo al norte de Culiacán, los ciudadanos valoran más los productos frescos que son más orgánicos, con más nutrientes y menos conservadores.
Jesús Omar, busca preservar esta tradición antiquísima y heredarles a sus hijos la actividad de ordeñar a las vacas, pues aunque apenas tiene los 22 años de edad, ya es un hombre de familia.
Cuenta que él y su familia "bajaron" de Badiraguato en busca de mejores oportunidades, y que por lo pronto su trabajo en "El Cacique", le da para sacar adelante a su esposa y sus hijos.
Luego de una jornada que dura casi dos horas, Jesús Omar suelta a los becerros para que se junten con sus madres y puedan alimentarse también.
Estas a su vez, se abalanzan sobre el silo dispuestos en los comederos. Para entonces, el cielo ya amaneció y la actividad en el rancho se vuelve más incesante.
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