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En los tiempos actuales, la conectividad es un elemento necesario para acceder a la información, transmitirla eficientemente y participar en plataformas digitales; la era digital ha transformado la comunicación haciéndola más fácil, rápida y accesible, permitiendo que los usuarios se conecten con otras personas, empresas o accedan a plataformas de comercio electrónico.
En ese sentido, la sociedad demanda más de los servicios digitales para su desarrollo social y económico; en otras palabras, que se robustezca la interacción digital entre los usuarios y los sitios web, las aplicaciones móviles, los sitios de comercio electrónico, el contenido de redes sociales, los dispositivos inteligentes y, por supuesto, con la inteligencia artificial (IA).
De acuerdo con el portal: https://economipedia.com/definiciones/, la era digital es el periodo histórico que abarca el inicio, apogeo y culminación de la revolución digital e informática de finales del siglo XX e inicios del XXI; se caracteriza por el uso masivo de computadoras, internet, dispositivos móviles y tecnologías conectadas, que han transformado la economía, el trabajo, la comunicación y el ocio.
En este contexto, el Índice de Desarrollo Digital Estatal (IDDE) 2025, elaborado por el Centro México Digital (CMD), confirma que la brecha tecnológica en el país sigue siendo profunda; muestra que México mantiene un desarrollo digital desigual, con estados líderes como Ciudad de México, Querétaro y Nuevo León, y otros con rezagos importantes, de tal suerte que la diferencia entre entidades puede ser de hasta 3.5 veces en nivel de desarrollo digital.
Si bien el despliegue de infraestructura para responder a una demanda creciente de conectividad se ha incrementado, el IDDE 2025 señala desigualdad persistente; esto quiere decir que, aunque la fibra óptica crece, no todos los usuarios acceden a los mismos beneficios. Según datos del informe, en nuestro país, el número de suscripciones de banda ancha, tanto fija como móvil, a través de fibra óptica por cada 100 habitantes pasó de 56 en 2021 a 68 en 2025, implicando un crecimiento del 21.4%.
El IDDE 2025 advierte que el desarrollo digital no solo depende de la infraestructura, sino también de su adopción y uso efectivo; esto es, que, aunque el 80% de los mexicanos ya usa Internet, todavía hay áreas rezagadas como la digitalización de servicios públicos o la conectividad empresarial. Incluso en el sector productivo hay pendientes: solo el 28% de las microempresas tiene conexión a Internet y apenas el 17% utiliza banca electrónica.
De acuerdo con una publicación de Expansión, México tiene más usuarios conectados a fibra óptica, pero la velocidad se rezaga a nivel mundial; el país está rankeado en los sitios 89 y 72 en velocidad de banda ancha fija y móvil, según el Índice global de Speedtest, debido a que aún falta un mayor despliegue de esta red. Los usuarios y las industrias dependen cada vez más de la conectividad, en especial de la fibra óptica, cuya red, gracias a su composición de miles de filamentos de vidrio, permite enviar información a una alta velocidad y menor latencia (retraso temporal).
La doctora en Ciencia Política, Cintia Smith, durante la Semana de los Derechos Digitales que organiza el Senado, resaltó que el estudio muestra que, aunque la brecha tecnológica comienza a cerrarse, la velocidad con la que avanza México es aún insuficiente, lo cual afecta a los estados con mayor vulnerabilidad. Entre otras conclusiones, la especialista mencionó que el desarrollo digital premia la continuidad institucional y que la infraestructura mejora de manera más homogénea que la innovación; la digitalización social crece, pero en el gobierno pierde tracción. En cuanto a la asequibilidad, dijo que contratar los servicios depende aún del nivel socioeconómico de las personas.
Cabe destacar que otro de los hallazgos es que en el norte del país se concentran mayores capacidades digitales, con infraestructura más desarrollada y ecosistemas de innovación más robustos, mientras que en el sur se presentan oportunidades importantes de fortalecimiento digital que, al atenderse con políticas e inversiones diferenciadas, pueden contribuir significativamente al cierre de brechas regionales.
En relación con el tema, Salma Jalife, directora del Centro México Digital, durante la presentación del índice, señala: el ranking general divide al país en cuatro grupos; en la cima se ubican Ciudad de México, Querétaro, Nuevo León, Aguascalientes y Baja California, que consolidan una ventaja estructural basada en inversión sostenida en infraestructura y talento digital. Por debajo se encuentran 11 estados avanzados y 12 “emprendedores”, mientras que Veracruz, Guerrero, Oaxaca y Chiapas permanecen como “básicos”.
Podemos concluir que la conectividad digital no se limita al acceso a internet o a la tecnología; debe entregar un acceso seguro, accesible e inclusivo para todos los ciudadanos, ya que, en ese sentido, nuestro país podrá integrarse de forma competitiva a la economía global.