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Análisisjueves, 22 de febrero de 2018

De la nostalgia con olor a confianza

Julia Meraz Miguelena

Extraño ese Tampico de mi niñez donde el único miedo en la alegre época de Carnaval era la figura del chacal con la que nos espantaban nuestras madres cuando nos portábamos mal o no queríamos dormir...

Extraño ese Tampico donde la gente sonreía y caminaba segura, donde ir al rodante era un acontecimiento.

Aún recuerdo que de niña la autoridad era respetada y donde ser policía era algo tan respetable como ser maestro o doctor, era una figura a emular.

Él era el portavoz, la forma en la que nuestro Gobierno nos hacía sentir que estaba ahí junto a nosotros, vigilante de lo que nos pasara y preocupado por nuestra seguridad.

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