El otro gallo | El espejo roto
El mundo ha cambiado. Su rostro ahora es de austeridad total, donde la moda de vestidos y maquillajes se retiró del escenario dando paso a la moda de las mil y una formas de hacer cubrebocas y caretas.
Las mujeres gastamos menos en cosméticos y nuestra piel lo agradece. Aquella avalancha de personas que recorrían las calles ansiosas por comprar y que como entes errantes provocados por el impulso social devoraban estantes en tiendas buscando no sé qué ha desaparecido.
Sin embargo, hay cosas que no cambian, todavía se aprecian a personas sin hogar que sin protección alguna duerme a la intemperie y sin siquiera haber comido e irónica afortunadamente la muerte se conduele de ellos y pasa de largo.















