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El mundo del cine ha sido testigo de numerosas adaptaciones literarias a lo largo de los años, y una de las historias más impactantes y memorables es la de Henri Charrière, mejor conocido como "Papillon" (Mariposa, en francés). Su vida, plasmada en su libro autobiográfico del mismo nombre, nos transporta a una época de prisión y persecución en la Guayana Francesa, donde Charrière se convirtió en un símbolo de resistencia y espíritu indomable. Dos notables películas han llevado su relato a la gran pantalla, una en 1973 y otra en 2018, y es en estas versiones cinematográficas donde se puede apreciar la universalidad de su historia.
Charrière quedó huérfano a la edad de diez años. Se alistó en la Armada francesa cuando era adolescente y sirvió dos años. Al regresar a su hogar en París, se sumergió en el inframundo criminal y pronto hizo carrera como ladrón, especializado en robar cajas fuertes. Según algunas versiones, es posible que también haya ganado dinero como proxeneta.
En 1932, un gánster de bajo nivel de Montmartre llamado Roland Legrand (algunos alegan que su apellido es Lepetit) fue asesinado y Charrière fue arrestado por su asesinato. Aunque Charrière mantuvo su inocencia, fue declarado culpable. Lo sentenciaron a diez años de trabajos forzados en la colonia penal de St. Laurent du Maroni en la Guayana francesa. Lo transportaron desde Caen en 1933.
Las condiciones en la colonia penal eran infrahumanas y Charrière entabló una precaria amistad con dos compañeros de prisión: Joanes Clousiot y André Maturette. En noviembre de 1933, los tres hombres escaparon en un pequeño bote. Después de navegar casi dos mil millas y cinco semanas, naufragaron cerca de un pueblo colombiano. Fueron recapturados, pero Charrière logró escaparse una vez más, evadiendo a sus guardias durante una fuerte tormenta.
En su novela semibiográfica, publicada más tarde, afirmó que se dirigió a la península de la Guajira en el norte de Colombia. Luego pasó varios meses viviendo con una tribu indígena en la selva. Finalmente decidió que era hora de partir, pero, una vez más, al abandonar la jungla, fue recapturado y sentenciado a dos años de aislamiento.
Durante los siguientes 11 años en los que Charrière estuvo encarcelado, realizó numerosos intentos de fuga; se cree que intentó escapar de prisión hasta ocho veces. Más tarde dijo que fue enviado a la Isla del Diablo, un campo de prisioneros conocido tanto por ser completamente ineludible como por tener una tasa de mortalidad de prisioneros de un asombroso 25%.
La Isla del Diablo no tenía mucha seguridad, porque no la necesitaba. Un comandante advirtió contra los prisioneros que pensaban escapar: “Tenemos dos guardianes: la selva y el mar. Si no te comen los tiburones o las hormigas te limpian los huesos, pronto rogarás volver. Entonces serás severamente castigado. Te encerrarán en régimen de aislamiento. El primer intento te dará dos años. Con el segundo, obtendrás cinco”.
En 1944, Charrière realizó su último intento, escapó en una balsa de cocos secos y desembarcó en la costa de la Guayana. Ahí fue encarcelado durante un año. Finalmente fue liberado y además, se le concedió la ciudadanía. Por último, logró llegar a Venezuela. Trabajó como buscador de oro, de petróleo y como comerciante de perlas. Después se estableció en Caracas, en donde se casó, abrió un restaurante y logró convertirse en un próspero ciudadano venezolano.
En 1969 publicó “Papillon”, obra que tuvo gran éxito. El título del libro proviene del tatuaje que Charrière tenía en el pecho. En 1970, el gobierno francés perdonó a Charrière por el asesinato de Legrand. René Pleven, ministro de justicia, eliminó las restricciones a su regreso a París para promocionar el libro.
La película de 1973, dirigida por Franklin J. Schaffner, marcó un hito en la narración de historias carcelarias. Con Steve McQueen en el papel de Papillon y Dustin Hoffman como su compañero de prisión, Louis Dega, la película se adentra en el oscuro mundo de la Guayana Francesa. La intensidad de la trama, la camaradería entre los personajes y los intentos audaces de escapar cautivaron al público de la época. La película se convirtió en un clásico cinematográfico y dejó una impresión duradera en la memoria colectiva.
La adaptación de 2018, dirigida por Michael Noer, retomó la historia de Charrière y la presentó a una nueva generación de espectadores. Con Charlie Hunnam en el papel de Papillon y Rami Malek como Louis Dega, esta versión moderna llevó la narrativa al siglo XXI. A pesar de las inevitables comparaciones con su predecesora, la película de 2018 supo mantener la esencia de la historia, resaltando la lucha por la libertad en un contexto de brutalidad y desesperación.
Pero no todo quedó ahí, como un final de cuento. “Las cuatro verdades de Papillon” de Georges Ménager y “Mariposa clavada” de Gérard de Villiers profundizaron en las inconsistencias de la narrativa de Charrière. Por ejemplo, Charrière afirmó que rescató a la hija de un guardia de un ataque de un tiburón, pero en realidad la niña fue salvada por otro recluso que perdió ambas piernas y murió como resultado del accidente. También afirmó que fue encarcelado en la Isla del Diablo, pero los registros de la colonia penal francesa no indican que haya sido enviado alguna vez a esa prisión en particular.
En 2005, Charles Brunier, que tenía 104 años, afirmó que era su historia la que Charrière contaba en “Papillon”. Brunier estuvo encarcelado en la misma colonia penal que Charrière durante el mismo periodo, dijo a un periódico francés que él lo inspiró para que escribiera el libro. Por si fuera poco, Brunier tenía una tatuaje de mariposa.
La historia de "Papillon" trasciende las diferencias temporales y culturales. A través de las películas, se revela un mensaje universal de perseverancia, amistad y la búsqueda incansable de la libertad. Henri Charrière se convirtió en un símbolo de la resistencia humana ante la adversidad, y su legado perdura en las mentes de quienes han leído su libro o visto sus adaptaciones en la pantalla grande.
El mito de "Papillon" continúa cautivando a audiencias de todas las edades, recordándonos que la fortaleza del espíritu humano puede superar incluso las circunstancias más desafiantes. Tanto la película de 1973 como su versión de 2018 ofrecen perspectivas únicas sobre esta inspiradora historia y nos recuerdan la importancia de la tenacidad y la amistad en los momentos más oscuros. La vida de Henri Charrière se convierte así en un tributo a la resistencia y la eterna búsqueda de la libertad.
El mito de "Papillon" continúa cautivando a audiencias de todas las edades, recordándonos que la fortaleza del espíritu humano puede superar incluso las circunstancias más desafiantes. Tanto la película de 1973 como su versión de 2018 ofrecen perspectivas únicas sobre esta inspiradora historia