Todo lo anterior se puede resumir en los dos principios básicos del electromagnetismo: una corriente eléctrica produce un campo magnético, y un campo magnético variable induce una corriente eléctrica.
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Michael Faraday nació el 22 de septiembre de 1791 en Londres, Inglaterra, en el seno de una familia muy pobre, que formaba parte de la secta protestante de los Sandemanianos. Su niñez fue muy difícil y su educación formal terminó muy pronto. A la edad de 14 años comienza a trabajar como aprendiz de encuadernador de libros, lugar donde da rienda suelta a su pasión por el conocimiento. Cierto día, llega a sus manos un tomo de la Enciclopedia Británica, el cual contiene un artículo sobre los recientes descubrimientos en la nueva ciencia de la electricidad, y al leerlo queda fascinado.
Otro acontecimiento importante sucede varios años después, cuando un amigo suyo, quien compartía su gusto por la ciencia, le regala un boleto para asistir a la próxima conferencia del científico Sir Humphry Davy, en la Royal Institution. Michael Faraday queda tan impactado por dicha conferencia, que toma nota de todo lo dicho por Davy, después agrega los dibujos correspondientes de cada uno de los experimentos, y forma un pequeño libro que encuaderna, para enviárselo.
En la carta que acompaña a las notas encuadernadas, Faraday le solicita trabajo como aprendiz de científico –a pesar de que ya contaba con la experiencia necesaria para iniciar su propia empresa de encuadernación de libros–, y después de un cierto tiempo, Davy acepta tomarlo bajo su tutela. Esto cambiaría el curso de la historia.
Faraday pronto empieza a destacar debido a sus descubrimientos en química. Por lo tanto, en 1824 es aceptado como miembro de la Royal Society –con un solo voto en contra, de Davy– y el siguiente año es nombrado director del laboratorio de la Royal Institution.
Sin embargo, las principales aportaciones de Faraday serían en el área de la electricidad, unos años más adelante. En 1820 Oersted había descubierto que una corriente eléctrica produce un campo magnético, por lo que tuvo la idea de que la fuerza electromagnética podía fluir en sentido inverso, esto es, que un campo magnético podía generar una corriente eléctrica. Le tomó casi diez años llegar a la demostración de su teoría, cuando en 1831, mediante el uso de un imán, que introducía y sacaba del hueco formado por un alambre enrollado –al cual le había conectado un galvanómetro–, observó que la aguja del medidor indicaba la generación de corriente.
Este fue una de sus grandes aportaciones que permite que actualmente disfrutemos de la energía eléctrica producida en las centrales de generación. Otro de sus descubrimientos lo obtuvo cuando enrolló dos alambres en un anillo de hierro, uno conectado a una pila de Volta, y el otro a un galvanómetro; observó que al cerrar el interruptor en el primero de ellos, en el segundo alambre se generaba un pico de corriente. Esto representó el inicio de los transformadores, los cuales se siguen utilizando hasta el día de hoy.
La siguiente gran aportación de Faraday a la ciencia fue la invención del motor eléctrico. Su experimento consistió en suspender un alambre en medio de un campo magnético, y pasar una corriente eléctrica a través de él. Dicha corriente produce un campo magnético en el alambre, el cual se repele con el campo del imán y ocasiona que el alambre se mueva.
Sus descubrimientos los dejó plasmados en su libro “Experimental researches in electricity and magnetism” (Investigaciones experimentales en electricidad y magnetismo), en el cual explica sus descubrimientos de una forma detallada y ayudado por dibujos (recordemos que su formación en matemáticas era sumamente pobre). Además, otra de sus grandes aportaciones fue el concepto de líneas de campo, que utilizó para explicar la acción a distancia que ejercen los campos magnéticos (parecida a la fuerza de gravedad).
Su gran aportación al progreso de la ciencia fue la demostración de que la electricidad –ya sea en forma de una pila, un rayo, o de forma estática– y el magnetismo, son manifestaciones particulares de una sola fuerza electromagnética.
Debido a que él mismo sufrió la falta de una mejor educación, y con el fin de difundir los avances de la ciencia, Faraday estableció una serie de conferencias. La más famosa de ellas es “The Christmas Lecture for Children” (conferencia de navidad para niños), la cual se imparte hasta nuestros días.
Faraday estaba convencido de que debía dedicarse por completo a sus investigaciones, por lo que rechazaba todo aquello que consideraba como distracciones, tales como títulos honorarios, oportunidades de hacer fortuna, y compromisos con la alta sociedad. Debido a su comportamiento ejemplar, así como a su energía, integridad, inteligencia, tenacidad, y una dedicación por completo a la ciencia, se volvió un ejemplo y motivación para otros científicos. Falleció el 25 de agosto de 1867.
Antes de finalizar, hay que recordar que uno de los más grandes científicos que han existido pudo haberse quedado en la calle, sin pasar de ser una persona pobre. Sin embargo, tuvo a su favor dos cualidades: un amor por la lectura, así como una gran tenacidad, con lo que superó su condición adversa y accedió a otro nivel de vida, en la cual estuvo dedicado a la ciencia, así como a la transmisión de esos conocimientos a muchos niños y jóvenes.
Gracias a sus descubrimientos podemos utilizar la energía eléctrica producida en las grandes centrales generadoras, así como los motores eléctricos y los transformadores. Además, estableció los principios del electromagnetismo, básicos para el desarrollo de la radio, la televisión y las redes de Wi-Fi. Nada mal para un niño que prácticamente no pudo asistir a la escuela y a veces solo tenía un pan para comer en la semana.