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Locallunes, 7 de octubre de 2019

El llamado de Dios

Los jóvenes responden en menor medida, por lo que la Iglesia Católica busca fortaleza en las nuevas generaciones

Alfredo Márquez

DE LOS QUE INGRESAN Y SE RETIRAN

No todos los que ingresan llegan a concluir, porque en determinado tiempo hay quienes deciden retirarse voluntariamente y ahí se suspende la formación.

Si el equipo formador de los sacerdotes percibe con certeza y seguridad que el alumno no es idóneo para esta vocación, “se le dice que no puede estar aquí, que tal vez su camino está en alguna otra parte”.

EL INTERÉS DE LOS JÓVENES

Con capacidad para albergar a 150 alumnos, en el Seminario Mayor de Tampico viven, duermen, comen y cenan, hacen sus tareas y a lo único que salen es a recibir clases en la Universidad y las clases son impartidas por algunos laicos y otras por sacerdotes.

Cuestionado si en los últimos años la matrícula de estudiantes ha descendido, dijo, “sí, de forma considerable”.

En la década de los ochenta y noventa el número de alumnos era de 80, en la actualidad es de 30, “pero esto no es para ponerse triste, Dios en su sabiduría proveerá a la Iglesia de sacerdotes”, dijo.

En esto influye la negativa de algunos padres que se niegan a apoyar a sus hijos que deciden iniciar la vida sacerdotal, porque en la mayoría de los casos los padres desconocen esta labor además de temer cómo se les pagará.

El factor económico no debe ser un problema, “ciertamente el alumno recibe cierta cantidad pero esta es simbólica, porque la Diócesis y la Iglesia de Tampico han sido generosos con el seminario, que le permiten continuar operando”.

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