Relatos de un embalsamador
Desde pequeño, Samuel Ramírez Mejía ha convivido con la muerte, su madre laboró durante muchos años en una funeraria y cotidianamente lo llevaba al trabajo, donde aprendió a convivir entre los muertos hasta la época reciente
Otilio Núñez
Esta labor sin duda le ha dejado muchas experiencias y recuerda que lo más difícil en sus inicios era la impresión que le producía ver los cuerpos sin vida, aunado a los olores que despedían y no le dejaban comer bien, pues su mente retrataba lo que había visto.
RETRATOS DE ULTRATUMBA
Los fallecidos en accidentes se le quedaban grabados en la mente a Samuel, quien dijo que la mayor impresión la tuvo en un carreterazo en el municipio de González, en el que fallecieron dos niños y una persona adulta.
Recuerda que de ese percance en su memoria quedó registrada la imagen de un menor de unos 10 años, cuya humanidad quedó destrozada.
“SITUACIONES PARANORMALES”
Asegura que esa ocasión sintió miedo y no quiso voltear a ver fijamente al ente; “se siente muy raro y feo, la respiración es más pesada”, detalla.
En otra ocasión, nos cuenta que al estar en la planta alta platicando con un compañero de este tipo de situaciones fuera de lo normal, vio cómo la chapa de la puerta se movió y se abrió sola.


























