Óscar Robles, y su debut agridulce
El pelotero tijuanense debutó en las Grandes Ligas un 10 de mayo, fecha especial por los sentimientos encontrados ante la pérdida de su madre años atrás
Marcos Romero / El Sol de Tijuana
Las fechas más importantes en esta vida cuentan frecuentemente historias de éxito y festejo, pero no todos los casos son iguales.
El pelotero tijuanense, Óscar Robles, debutó en las Grandes Ligas el 10 de mayo de 2005 a los 29 años de edad, después de una aventura infructuosa por las sucursales de los Astros de Houston, organización que no le pudo dar las oportunidades que él buscaba.
“Se me vinieron a la mente recuerdos de todo: el esfuerzo de tus padres. Es un momento muy esperado, después de tanto sufrimiento y trabajo, se cumplió todo lo que soñaba como pelotero”, dijo el tijuanense.
Robles le prometió a su madre que algún día llegaría a las Grandes Ligas. Le cumplió a la persona más especial de su vida.
Cubrió la tercera base de los Dodgers de los Ángeles dos temporada (2005 y 2006), posteriormente también se enfundó en el uniforme de los Padres de San Diego (2007) para estar más cerca de su familia.
Su primer imparable en la Gran Carpa no tardó mucho en llegar. Conectó su primer hit ante Chris Carpenter un par de días después de su debut.
A los 18 años de edad fue seleccionado por los Astros de Houston para participar en equipos filiales en Ligas Menores, pero su aventura no fue la deseada. Tras varios intentos, regresó a la pelota de verano mexicana para demostrar su calidad.
Ese 10 de mayo fue un cóctel de emociones que por poco lo superan, pero en su memoria siempre vive el orgullo y cariño de su madre.
“Me imagino que ella se debe sentir orgullosa de su hijo que lo vio crecer. Lo vio ser un buen hijo, y ahora lo ve siendo un buen padre. Sé sin duda que ella ahora está viviendo un momento mejor”, señaló.
El joven piloto condujo a la escuadra a un récord de 31 juegos ganados y 26 descalabros. Finalizaron la temporada regular en el tercer puesto del standing general y de puntos, solo por debajo de Hermosillo y Yaquis de Obregón.
Óscar y su hermano, Trinidad Robles, fueron internados en un hospital por complicaciones originadas por el virus del Covid-19. El tijuanense sigue recuperándose de algunas secuelas que le dejó, pero sin duda ganó el juego más importante de su vida.
Hace algunas semanas los Toros de Tijuana inmortalizaron su figura con una estatua en las instalaciones del Salón de la Fama del Deporte en Tijuana. Es el primer deportista local al que se le honra de dicha manera.
“Después de estar hospitalizado siete, ocho días y no ver si ibas a salir de ahí, veo esto y lo disfruto”, finalizó el tijuanense.





























