Indígenas, víctimas de despojo de tierra
En 2020 incrementó el número de personas que llegaron en estas condiciones a la ciudad
Ana Lilia Ramírez / El Sol de Tijuana
“Poco ayuda para comer”, dijo la joven mujer, que por su delgada y pequeña complexión parecía hermana del niño. Aparenta unos 11 años de edad.
La jovencita madre y su hijo han logrado sobrevivir haciendo malabares en semáforos de Tijuana. Es mejor tener un poco de dinero y aprender a vivir con hambre, que morir en Chiapas, dijo. Se salieron tras el despojo de sus predios.
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Son familias que sobreviven con sus hijos en las calles, y no mejora su calidad de vida porque no tienen acceso a la salud, a la educación, un trabajo, indicó.
Suárez Ávila detalló que no hay estadísticas oficiales sobre el número de personas de etnias indígenas que llegan a Tijuana, lo cual demuestra que son una población que no ha sido atendida por el desplazamiento forzado que sufren.
El Frente Indígena de Organizaciones Binacionales de Tijuana ha apoyado a familias con traducciones de lenguas indígenas al español en hospitales y oficinas de gobierno.
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Anotó que estas familias, pese a que son mexicanas, son población altamente vulnerable y son constantemente discriminadas por pertenecer a grupos étnicos.
Como activista de grupos indígenas, Eleuterio Suárez Ávila dijo que le ha tocado tratar de comunicarse con menores y adultos que hablan triqui y zapoteco, lenguas de las cuales es difícil encontrar traductores.
Por su parte, Evelyn Sánchez Sánchez, quien es integrante de comunidades indígenas, coincidió en que el aumento de migrantes de pueblos originarios se debe también a que son desplazados de sus tierras.
Mencionó que no solo están llegando a Tijuana, también hay un número importante en los campos agrícolas de San Quintín.
“Son tzotziles, no hay traductores para ellos, vienen desde la punta del estado (de Chiapas), desde el sur”, mencionó.
Evelyn Sánchez es de la sierra de Oaxaca y antes de llegar a Tijuana vivió en carne propia lo que es no poder comunicarse en español.
Los estados que presentan mayor incidencia de desplazamientos forzados son, en primer lugar, Guerrero con cinco mil 056; Chiapas, cinco mil 035; Sinaloa, 860; Oaxaca, 300; y Michoacán tiene 240.
En todos los episodios de desplazamiento interno forzado masivo que ocurrieron en 2018, se registró la presencia o el uso directo de la violencia.
Los datos de la Asociación Civil de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos indican que del 2006 al 2018 se han registrado 338 mil 405 desplazados internos.

































