Mujeres en tránsito por México: Abusos, amenazas y marginación
Viven bajo amenaza de sus empleadores, con sueldos precarios y otras presiones: Cardona, asociada principal de ACNUR
Diseño, animación y musicalización por Gracia Fernández
Y es que, en lo que va del año, más de 500 mil personas en tránsito han ingresado a México, según la Unidad de Política Migratoria. De esas, 136 mil 934 corresponden a personas que han solicitado refugio. Y, como explica la periodista especializada en temas de migración, género y trabajo, Blanca Juárez, solo un 10% de quienes están en edades aptas para trabajar, lo están haciendo.
Es más difícil para ellas
“Las migrantes viven escuchando: ‘si no te gusta, le hablo a Migración’. Incluso cuando son solicitantes de refugio y cuentan con un marco de protección que previene su devolución, esa lógica hace que el temor prevalezca. Así se someten a situaciones de riesgo e incluso trata”, profundiza Cardona. “Y es que en este contexto de flujo migratorio, no se auto conciben como sujetas de derecho”.
“Me han querido correr, mis empleadores me responsabilizan de romper sus candelabros y de dormir en sus camas. Soy el chivo expiatorio de todo lo que les pasa y sé que es porque soy peruana. De hecho, me viven diciendo que no me puedo olvidar que dependo de ellos. Pero si me voy a otro lado, a mi edad, no sabría qué hacer”.
Y es que, si en el 2014 hubo 2 mil personas que solicitaron refugio en el país, según comenta Sofía Cardona, en el 2023 esa cifra superó las 129 mil, convirtiendo a México en el segundo país a nivel mundial con la mayor cantidad de solicitudes de la condición de refugiados.
En la medida que se va subiendo hacia el norte de México, aumentan las posibilidades de empleo, pero nuevamente depende de la documentación.
Viajar con hijos
Xenofobia en México
Es esa la gran paradoja de México. Un país cuya población, históricamente, se ha visto obligada a emigrar, pero que cuando se enfrenta a población migrante en su propio territorio, pone obstáculos, cuestiona la integridad y no la recibe a brazos abiertos. “Se avala al gringo pero se rechaza al centroamericano que es mucho más cercano”, termina Juárez.
De sur a norte