Los contingentes avanzaron por calles principales para unirse al grito de mayor seguridad y exigir justicia para víctimas de abusos; hubo ligeros daños al Palacio Legislativo y de Gobernación
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La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sanoAldous Huxley
Hace algunos días de divulgó la aparición de un brote de sarampión en un municipio del estado alarmando a la población, a pesar de que, supuestamente, este problema de salud estaba erradicado y extinto, sin embargo, hay estimaciones que la posibilidad del contagio a otras personas puede extenderse al haber estado cerca de quienes presentaron los síntomas del sarampión; por ello, se considera la importancia de hacer referencia sobre esta patología considerando los riesgos, así como las posibilidades de evitarla. Desde luego con la obligación institucional de las dependencias del ramo de la salud para que realicen o tomen las medidas pertinentes de protección a la salud, y la población para cuidarse de algún posible contagio.
Aunque parezca intrascendente esta enfermedad milenaria, asociada alguna vez con su origen animal, fue enfrentada con una serie de vacunas que lograron su erradicación en los animales. Como un hecho importante, una de las características de esta enfermedad es que se considera exclusivamente humana, facilitando la creación de vacunas que son consideradas seguras y efectivas, considerándose, además, un alto porcentaje de inmunidad duradera, es decir, de muy largo plazo.
De cualquier manera, y a pesar de establecer criterios de inmunidad, en la actualidad y dadas las condiciones y la aparición del virus, se debe entender que sí existen entonces las posibilidades de que el sarampión pueda extenderse dadas las facilidades que tiene para reproducirse; es decir, no se necesita estar expuesto a una gran cantidad de virus para infectarse; por el contrario, basta que una sola persona infectada pueda trasmitir el virus por vía aérea, al respirar, toser o hablar y el virus puede permanecer en el aire durante un cierto tiempo, inclusive, así se dice, puede contagiar antes de que se le manifieste la enfermedad.
Independientemente de su naturaleza y atemporalidad, la intervención de la ciencia médica ha resultado de vital importancia por sus aportaciones para la erradicación de esta enfermedad, de hecho, desde el año 2001 existe la iniciativa Sarampión, cuyo objetivo era reducir la enfermedad global, en primera instancia, mediante campañas masivas de inmunización, junto con la aplicación de vacunas que resultaron eficaces y seguras, además de gratuitas; en este contexto, las vacunas aplicadas contenían cepas vivas del virus que se administraban en combinación con las de paperas y la rubéola. La vacuna combinada se administra en dos dosis, de acuerdo a lo establecido en los calendarios de vacunación infantil. La primera a los doce meses de edad y la segunda entre los dos y los cuatro años de edad.
En este mismo sentido, hay estimaciones que entre los años 2000 y 2016 la vacuna contra el sarampión evitó unos 20,4 millones de muertes, lo que la convierte en una de las mejores inversiones en salud pública, luego entonces para poder controlar y erradicar la enfermedad en todo el planeta es fundamental lograr una cobertura que alcance al menos una población del 95%, como se hizo en algún momento con la viruela.
Más allá de las temporalidades y las estadísticas, no se puede soslayar que, a pesar de los intereses del sector de la salud para procurar la atención sobre los riesgos de un contagio, también es importante que se logre la participación de las personas, toda vez que las posibilidades de un contagio no son ajenas ante los riesgos latentes, desconocidos y, quizá, muy cercanos.
Bajo estas consideraciones es mejor la prevención que enfrentar un riesgo innecesario, por ello, es necesario usar el cubre bocas como medida, lavarse las manos y evitar tocarse la cara; evitar el contacto con personas enfermas y no compartir alimentos, utensilios, cepillos de dientes, cigarros u otros objetos personales; cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo o con el codo al toser o estornudar, desechar los pañuelos, procurar mantener limpias las superficies de contacto, mantener a los recién nacidos lejos de cualquier persona con síntomas de resfriado, verificar los esquemas de vacunación.
Comparativamente, respecto de las medidas de cuidado, las semejanzas con la pasada pandemia muestran sus bondades, sin que esto quiera decir que hay exageraciones, por el contrario, siempre será mejor mantener un estricto orden cuando se trate de cuidar la salud personal y de quienes se encuentran muy de cerca de los entornos cotidianos.
Sin la intención de crear cualquier tipo de alarma o de preocupación, siempre será pertinente compartir la responsabilidad cuando se trata de la seguridad de las personas, más aún cuando se trata de temas relativos a la salud, de tal manera que, si se consideran las medidas de seguridad necesarias, las posibilidad de contraer cualquier tipo de enfermedad serán nulas; en este caso hay que actuar con seriedad y responsabilidad para evitar cualquier posibilidad de contraer el sarampión.