Día de Muertos, un festejo de vida
En Tlaxcala, la festividad de Todos los Santos es una tradición que se vive con gran respeto y religiosidad popular
FABIOLA CABALLERO
Colorida y alegre es la fiesta de Todos los Santos en Tlaxcala. Al arribar el otoño, el campo tlaxcalteca se tiñe de amarillo gracias a la florecilla que guía y rinde culto a los muertos: la flor de cempasúchil, infaltable como popular ofrenda en las tumbas.
Este icono de la cultura mexicana, junto a las calaveritas de azúcar y el pan de muerto, forma parte de una tradición milenaria basada en el sincretismo entre los rituales católicos y prehispánicos.
El Día de Muertos ha sido en todas las culturas, y a través de la historia, un evento que invita a la reflexión, nos enseña que la muerte es parte de la vida y hay que festejarla.
CULTO POR 40 DÍAS
Las culturas prehispánicas compartían la creencia de que, después de morir, el alma continuaba su camino en el mundo de los muertos, donde se necesitan utensilios, herramientas y alimentos.
Por su parte, el muralista Desiderio H. Xochitiotzin decía que la festividad de Todos los Santos en Tlaxcala es una tradición de profunda religiosidad y respeto, sobre todo entre la población autóctona y los otomíes, cuyas costumbres están muy arraigadas.
TRADICIONES INDÍGENAS
El repique de las campanas continúa hasta las tres de la tarde del 02 de noviembre. Los feligreses despiden a las ánimas esperando un pronto encuentro.
Otras comunidades y municipios como San Francisco Tetlanohcan, Tepehitec y San Luis Teolocholco aún conservan costumbres y tradiciones ancestrales que rinden culto a los muertos.
LA LLEGADA DE LAS ÁNIMAS
LA OFRENDA Y LA AGRICULTURA
La muerte es una nueva manera de vivir, no solo para los que por alguna razón se han hecho inmortales
Desiderio H. Xochitiotzin / Muralista































