Trueque, una opción contra consumismo
Además de que reduce la contaminación, este tipo de tianguis se centran en la valorización del ser humano y no en la priorización del capital
KARLA MUÑETÓN / El Sol de Tlaxcala
El Tianguis del Trueque nació en Tlaxcala como una forma de hacer contrapeso al “Buen fin”, una iniciativa del gobierno federal que busca reactivar la economía a través del consumo.
De forma específica, surgió el 15 noviembre de 2014 a raíz de la convocatoria lanzada por la Red de Economía Solidaria para la creación del “Buen Trueque”.
Al momento, dicho colectivo ha realizado 29 tianguis de trueque y 2016 fue el año con más eventos. Actualmente son realizados el último domingo de cada bimestre del año y en diferentes puntos del estado.
ECONOMÍA SOLIDARIA
En entrevista, Vázquez Reyna explicó que el tianguis de trueque es una alternativa de economía social y solidaria que entre otras cosas, evita el comprar cosas innecesarias.
“A todas las cosas podemos darles otro uso, nosotros trabajamos bajo la filosofía de reducir lo que no necesitamos, reusar lo podamos y reciclar lo menos posible; es implementar de forma correcta la regla de las tres erres”, expresó.
Manifestó que desde que el movimiento surgió la dinámica ha cambiado, pues en un principio llevaban únicamente los artículos que las personas tenían en casa como ropa, libros, plantas y discos, pero que poco a poco se han sumado productores y artesanos.
LOS OBJETIVOS DEL TIANGUIS DE TRUEQUE
En algunos eventos colocaron una tienda comunitaria para que las personas que no tienen productos que intercambiar puedan adquirir artículos.
Deben los asistentes respetar unas reglas
Alimentos, hortalizas, bebidas tradicionales, semillas, artesanías, plantas, libros, juguetes y ropa son algunos de los productos que las personas pueden comercializar en los tianguis de trueque
La fundadora del tianguis de trueque en la entidad, Jessica Vázquez Reyna, explicó que con esos eventos permiten que la gente pueda vender sus artículos y que la negociación sea con base en el diálogo.
“Si alguien lleva peras y otra persona lleva nueces, cada quien pone un valor a su producto y entonces pueden hacer un intercambio justo”, explicó.
Detalló que como organizadores otorgan las reglas y las recomendaciones a los participantes, pero finalmente la decisión de cada trocador es libre, aunque dijo que hay especificaciones que deben ser respetadas como, por ejemplo, la ropa debe intercambiarse solo por ropa.
Comentó que en algunas ocasiones antes de instalarse es necesario registrarse.
Ya en el lugar, sus productos y alimentos deben ser colocados en una lona, mantel o huacal (caja de madera) que instalarán sobre el piso, como se hacía en la antigüedad.
Quienes acudan tendrán la oportunidad de recorrer los puestos del tianguis en busca de algo que necesiten o les guste, y cuando hallen algo iniciarán la negociación para llegar a un arreglo con el dueño.
La regla principal y que es además el objetivo de este tipo de eventos, es no usar dinero
Al rescate de una práctica prehispánica
Jessica Vázquez Reyna destacó que con estas actividades rescatan una práctica prehispánica.
Abundó que, según las crónicas del siglo XVI, esta práctica es muy antigua y que se remonta hasta antes de la llegada de los españoles a Tlaxcala, y que el tianquiz o tianquiztli (tianguis) de Ocotelulco era uno de los centros comerciales más importantes de la región.
Y aunque en el México prehispánico y tiempos coloniales diversos materiales y objetos se usaron como medios de intercambio, cacao, mantas de algodón y hachas de cobre fueron los más comunes, pero no poseían un valor establecido.



































