La Transformación tiene rostro de mujer
Durante muchos años, a las mujeres se nos dijo que la política no era nuestro lugar. Que nuestra voz debía quedarse en casa, que las decisiones importantes se tomaban en otros espacios, casi siempre ocupados por hombres.
Estos avances no son casualidad ni concesiones. Son el resultado de décadas de lucha, organización y resistencia de miles de mujeres que han trabajado por la dignidad de la vida de las mujeres y por su participación en el ejercicio de las políticas públicas.
A nivel nacional, el 62% de la afiliación de Morena está conformada por mujeres, lo que demuestra la fuerza organizativa y la participación activa de las mexicanas en la vida pública.
En la estructura territorial del movimiento también se refleja este avance: el 61% de las presidencias de los comités seccionales están encabezadas por mujeres y el 72% de las secretarías de los comités seccionales son ocupadas por mujeres.
Asimismo, 20 mujeres presiden comités ejecutivos estatales, consolidando una presencia cada vez más fuerte de las mujeres en la conducción política del movimiento.
Este cambio también se refleja en el ámbito municipal, donde alrededor del 30% de los municipios del país son gobernados por mujeres, lo que evidencia un avance significativo en la distribución del poder público.
Además, en el próximo proceso electoral se renovarán 17 gubernaturas, de las cuales 9 deberán ser encabezadas por mujeres, garantizando el principio de paridad y ampliando las oportunidades de participación política femenina.
La Cuarta Transformación ha puesto en el centro algo fundamental: la igualdad sustantiva. Hoy no se trata únicamente de que las mujeres estemos presentes, sino de que tengamos voz, capacidad de decisión y oportunidades reales para incidir en el rumbo de nuestro país.
La paridad en los espacios públicos, el reconocimiento del trabajo de las mujeres y la construcción de políticas que garanticen nuestros derechos son avances que actualmente colocan a México como referencia mundial en materia de participación política femenina.
La llegada de la primera Presidenta de México y de la primera Gobernadora del Estado de México envía un mensaje poderoso: el tiempo de las mujeres ha llegado. Y llegó para quedarse.
Pero este momento histórico también implica una gran responsabilidad. Nos corresponde seguir abriendo puertas, tender la mano a otras mujeres y asegurar que ninguna vuelva a quedarse atrás.
Porque cuando una mujer avanza, avanzamos todas. Y cuando las mujeres participamos en la vida pública, la democracia se fortalece, la justicia se amplía y el país se transforma.
Hoy más que nunca, las mujeres Gobernamos con pluralidad e institucionalidad, escuchando y construyendo con el pueblo y para el pueblo.
Y desde cada espacio que ocupamos seguiremos trabajando para que México sea un país donde las niñas crezcan sabiendo que no hay límites para sus sueños ni para su participación en la vida pública.
Porque la historia sigue escribiéndose… y hoy, más que nunca, la escribimos juntas.



















