El guajolote cambió su vida
Su mamá y su suegra "fabricaron" la receta del mole de Atotonilco
Rodrigo Miranda
“Cuando pusimos el comedor sí iba jalando y yo fui quien le dijo a mi esposa que le entrara al mole de guajolote, pero no duramos mucho, por lo que mejor nos regresamos al pueblo y ahí le insistí a mi mujer del mole”, platicó.
Después, dijo, invirtieron en una línea telefónica y eso aumentó los pedidos, “matábamos ocho guajolotes en ese entonces, pero ya después con la publicidad y la línea telefónica, comenzó a subir nuestra clientela”, expresó.
Una vez que funcionó el mole de guajolote, “los autos que tenía los eché al kilo y nos dedicamos al mole, hasta hoy que ya inclusive tenemos trabajadores que nos apoyan en esta labor, ya que actualmente matamos hasta 70 guajolotes cada jueves”, mencionó.
“Es mucho trabajo, nosotros comenzamos desde el lunes con todo el proceso que incluye la matanza de animales, la cocción de la carne, tostaditas, elaboración de tortillas, mole y hasta los tamales”, detalló.
Manifestó que del total de clientela que reciben el día jueves, al menos el 70 por ciento proviene de otros lugares como Atlacomulco, Toluca y hasta de la CDMX, aunque también llega gente de estados como Querétaro, Celaya, Tula Hidalgo e inclusive de Estados Unidos.
“Puedo decir que efectivamente la familia vive del guajolote y las ventas a la fecha han sido buenas. Las ventas van bien, la semana pasada vendimos todos los guajolotes que matamos, pues vino mucha gente”, destacó.
Finalmente refirió que aunque tienen guajolotes que crían desde que nacen, también se ven en la necesidad de comprar animales, “ya vamos a entrarle de lleno a la crianza del guajolote para poder surtir a nuestros clientes”, finalizó.