Este tipo de patrones puede afectar la construcción de relaciones personales, o generarlas poco empáticas o inexpresivas, así como las sociales desde las esferas familiar, escolar y profesional, generando jóvenes solitarios o ermitaños.
Síndrome de Hikikomori
Amor o apego a dispositivo o redes
Educar o poner límites
Impactos
Humanización
En el caso de los niños y adolescentes en edad escolar, se recomienda evitar el ingreso de dispositivos a las aulas, para evitar la pérdida de la empatía o la deshumanización.
Con cánticos, bailes y una fe encendida, decenas de guadalupanos comenzaron este jueves por la tarde su caminar con rumbo a los pies de la Virgen de Guadalupe; los romeros fueron recibidos por la comunidad mazahua de San Antonio La Laguna
El evento contará con la participación de cerca de 200 productores y maquileros, quienes exhibirán prendas como pantalones, chamarras, blusas, vestidos y uniformes
La Cruz Roja Mexicana entregó constancias a 591 técnicos en atención prehospitalaria de nivel básico y 21 de nivel avanzado, quienes, en su mayoría, continuarán como voluntarios en los servicios de emergencia
El incendio se extendió rápidamente varios metros desde su punto de origen, lo que complicó las labores para sofocarlo y generó una densa capa de humo en la zona. Servicios de emergencia continúan trabajando para controlar el fuego
El alcalde Fernando Flores informó que los cinco espacios, cerrados desde enero por la conclusión del contrato anual con la empresa operadora, retomarán actividades tras una evaluación financiera
Nancy Valdez Ruiz afirmó que la obra para modernizar bombas y aumentar el caudal a la cabecera municipal cuenta con aval federal y estatal, no afecta a la comunidad
Los manifestantes demandan a la Fiscalía mexiquense avances concretos en la búsqueda de Juan José, quien fue reportado como desaparecido desde septiembre de 2025.
Lo que comenzó como una herramienta para acercarnos ha terminado, en muchos casos, levantando muros invisibles. El uso desmedido de dispositivos móviles y redes sociales no solo está consumiendo el tiempo de los jóvenes, sino que está reconfigurando su manera de sentir y convivir.
Hoy, el distanciamiento físico no es una medida sanitaria, sino una elección de estilo de vida, pues interactuar con la familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo y de clase a veces se pospone por la dificultad de tomar la iniciativa.
Esta puede ser una estampa cotidiana no sólo de las nuevas generaciones que están más habituadas a esos medios, sino también en adultos cuya forma de entablar comunicación puede ser factible si hay distancia física, sin embargo, de convertirse en una práctica recurrente puede frenar la socialización y, con ello, las relaciones interpersonales, coincidieron el psiquiatra del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Estado de México Poniente, Luis Sergio Ponce Guadarrama, y el sociólogo de la Universidad Autónoma estatal (UAEMéx), José Antonio Trejo Sánchez.
Países como Japón tiene una alta incidencia delsíndrome de Hikikomori, que se refleja en el aislamiento social, principalmente en los jóvenes, por periodos de hasta seis meses, aislándolos del mundo e incluso de su familia y amigos de manera física, pero no de la digital, pues se mantienen conectados a las plataformas digitales, incluyendo redes sociales, e internet.
Ante este panorama, los especialistas consultados por separado por El Sol de Toluca, consideraron necesario moderar el uso de telefonía celular inteligente y otros dispositivos digitales desde temprana edad, porque los más pequeños de los hogares pueden generar adicción a estas herramientas y, a largo plazo, convertirse en jóvenes mimetizados al software con relaciones basadas en un algoritmo, advirtieron.
De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los hogares (ENDUTIH) de 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México el 81.2% de la población de más seis años utilizaba internet, lo que representó un total de 97 millones de personas. Esa encuesta refiere que el uso más frecuente es para la comunicación, que ocupa el 93.3%, mientras que la conexión a redes sociales abarcó el 91.5%.
El psiquiatra del Hospital General número 220 del IMSS, Luis Sergio Ponce Guadarrama ,expuso que el amor o apegó al teléfono móvil se aprecia sin distinción de edad, desde niños pequeños y hasta adultos mayores, además de que una mayoría ocupa su tiempo libre, laboral, familiar o escolar para estar inmersos en redes sociales, videojuegos o internet. Muestra de ello es que en los restaurantes, las familias o amistades no interactúan y, por el contrario, están inmersos en sus teléfonos celulares. Un caso similar ocurre en las iglesias, recintos donde los feligreses contestan llamadas o mensajes, pese a la prohibición marcada por la autoridad eclesiástica. Otro claro ejemplo de la dependencia al teléfono celular está en consultorios médicos, donde los pacientes no dejan de ver el dispositivo a pesar de estar pagando un servicio. “Es común que los jóvenes afuera de las escuelas platican con sus compañeros, pero al sonar el celular se absorben, le prestan mucha atención al dispositivo, incluso los adultos en plena consulta médica contestan el celular, se disculpan al decir es que era mi hermana, era fulana, era sutana”, comentó el especialista en Psiquiatría del hospital mencionado ubicado en la capital mexiquense. Ante ello, explicó que no se puede descartar que algunas personas son introvertidas en el contacto personal y a través del dispositivo platican abiertamente con otras personas, incluyendo familiares, pero son las menos, aclaró el entrevistado.
En el escenario de las relaciones interpersonales migradas al territorio digital, una forma de remediarlo es educar a la población o poner límites en el uso de ese dispositivo para estrechar comunicación familiar y saber qué ocurre con cada uno de sus miembros. ¿Has sido testigo de la conducta de un infante que, a pesar de no saber caminar, sí manipula un teléfono celular a su antojo?. Es en casos como este que se recomienda marcar un límite claro en el uso de dispositivos digitales, de lo contrario, podría desarrollar afectaciones en su campo intelectual pero también en el físico, con sedentarismo, obesidad y conductas agresivas, incluso, dificultad de maduración en habilidades motoras.
“Hace falta mayor cultura para socializar como antes, que se salía a jugar a las calles o con vecinos, ahora algunos niños, adolescentes o jóvenes no salen porque se la pasan en la computadora, incluso en Japón pasan horas en sus departamentos conectados a internet o redes sociales”, argumentó el médico del IMSS.
Luis Sergio Ponce Guadarrama señaló que los efectos inmediatos de la constante conexión a redes e internet son la pérdida de la empatía y la inexpresividad física, de inicio, porque todo es a través de una pantalla, ya sea a través de mensajes de texto y de voz, o por medio de memes, stickers y otros. “No hay emoción de platicar y ver a la otra persona, ver sus emociones y que nos podía contagiar su risa o tristeza, ahora se escribe ja ja ja y vamos cortando emociones”, expuso. Otro posible impacto negativo del abuso de uso de dispositivos digitales, internet y redes sociales, es la desconexión en materia laboral, donde la falta de atención o concentración a su trabajo puede ser causal de baja. En aquellos puestos donde se requiere una interacción entre cliente y ofertador de servicios, no siempre se cumple con la disposición de “servicio o atención al cliente” por estar revisando el dispositivo personal.
En entrevista separada, el profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), José Antonio Trejo Sánchez explicó que la educación a temprana edad es la herramienta prioritaria al no prohibir, pero sí tomar medidas preventivas en el tiempo de usos y el tipo de contenidos consumidos.
En general, al estar más adentrados a los dispositivos, es posible a las personas les cueste trabajo agruparse o participar en equipos, ya sea en un contexto escolar o laboral, pese a la importancia de la participación colectiva, consideró el catedrático de la UAEMéx, José Antonio Trejo. “Podría generar nuevos síndromes psicosociales, como enfermedades mentales o psicológicas, al dañar la construcción de la vida social de una ciudadanía·”.
El también maestro en Antropología augura menos politización de los jóvenes al tomar decisiones, porque podría construirse a partir de datos falsos de las redes y la pérdida de la capacidad para discernir. Debido a este contexto social, desde las Universidades o instituciones de nivel superior se debe alcanzar nuevos contenidos para asumir estos nuevos modos de instrucción, no sólo para estar al día en la innovación tecnológica, sino en sus impactos directos a las juventudes, apuntó. Trejo Sánchez lamentó que los padres de familia acerquen dispositivos a sus hijos a temprana edad, ya que es común ver que los infantes o adolescentes estén comiendo y un lado esté la tableta o están inmersos en sus juegos, aplicaciones, viendo series o videos, lo que afecta la capacidad de socialización. “Será complicado para sociedades latinoamericanas porque hay una desigualdad material y económica se va a sumar los síndromes de la tecnología e internet con relaciones basadas en el algoritmo lo cual si es de preocuparse”.