Osleidis y el sueño truncado; quedó varada en México
La joven madre perdió todo tras la cancelación del CBP One
Ximena García
La noche en que su hijo mayor llegó ensangrentado a casa, todo cambió para Osleidis Losi Ramírez. En la oscuridad de aquel día, en una modesta vivienda de Cuba, la incertidumbre y el miedo se apoderaron de su vida.
Su hijo había intentado defender al esposo de su sobrina durante un asalto, pero recibió una puñalada por su osadía.
Hasta ese momento, su vida en Cuba había sido modesta, pero estable. Trabajaba como profesora en una escuela primaria, mientras que su hijo mayor, de 30 años, ayudaba en la construcción.
Su hijo menor, de 18, combinaba sus estudios en un Instituto Técnico de Electricidad con su labor como barbero. Sin embargo, la violencia y la inseguridad que asolaban su entorno la obligaron a poner fin a esa cotidianidad.
El comienzo de un arduo camino
Esperanza interrumpida
Durante ocho meses, revisaron incansablemente la aplicación hasta que, finalmente, recibieron una notificación: su cita había sido programada para el 14 de enero.
“Ya lo habíamos vendido todo, ya no teníamos nada”, relató, con un nudo en la garganta. Sus ahorros se habían esfumado y la incertidumbre de su situación se agravó.
Sobrevivir en tierra ajena
Mientras esperaba la cita con el CBP One, Osleidis y sus hijos trataron de adaptarse a la vida en México. Aunque encontraron trabajo en una taquería, el dueño jamás les pagó.
Más tarde, lograron emplearse en una fábrica, pero el salario era insuficiente y las jornadas agotadoras. Sin documentos legales, los empleadores no dudaban en aprovecharse de su vulnerabilidad.
Un futuro incierto
Sin estatus legal, enfrentan discriminación y el miedo constante a ser detenidos.
“Uno no se siente seguro aquí. La policía te para, te pide dinero, y si no se lo das, te mandan de regreso a la frontera o incluso te acusan de cosas que no hiciste”, relata.
A pesar de todo, Osleidis no pierde la esperanza de obtener una residencia en México que le permita trabajar de manera digna y traer a sus hijos menores, quienes tuvieron que quedarse en Cuba debido a los riesgos de la travesía.
“Es un sacrificio enorme estar lejos de ellos, pero prefiero que estén a salvo. Lo único que quiero ahora es estabilidad para mí y para mi familia”.
Una crisis compartida
Osleidis no es la única atrapada en esta situación. La cancelación del CBP One afectó a miles de migrantes que aguardaban su turno para ingresar legalmente a Estados Unidos.
Según organizaciones locales, muchos de ellos han quedado varados en la frontera norte, mientras que otros, como la comunidad cubana en Metepec, han intentado rehacer sus vidas en México, enfrentando un sistema que no les ofrece respuestas claras.
Mientras tanto, historias como la de Osleidis se repiten en albergues y comunidades de todo el país, lo que refleja la complejidad de una crisis migratoria que sigue sin resolverse.
































