Los Santos que viven en la Catedral de Tulancingo
En el templo neoclásico sede de la Arquidiócesis reposan más de 15 imágenes, entre ellas cuatro distintas advocaciones marianas
Octavio Jaimes / El Sol de Tulancingo
El patrono de Tulancingo y a quien está dedicada la Catedral Metropolitana (no así la Arquidiócesis, cuya patrona es Nuestra Señora de los Ángeles), se alza sobre el altar principal, debajo de la Virgen de la Asunción, colocada en el ábside.
En esta misma parte encontramos también a la Virgen del Carmen, patrona de la Armada Española; San Felipe de Jesús, del lado derecho (viendo de frente al altar), más conocido como Felipe de Jesús, fue un fraile franciscano de origen novohispano martirizado en Japón. Es el primer santo canonizado nativo de México.
Esta parte de la Catedral la encabeza Jesús Crucificado, a un costado del altar y del ambón, soporte en donde se colocan el leccionario o evangeliario, libros de los que se toma la Palabra de Dios durante la Santa Misa.
Consiste en un pedazo pequeño de la camiseta que portaba San Juan Pablo II cuando sufrió el atentado del 13 de mayo de 1981. Incluso, la reliquia contiene manchas de sangre. Este Papa es particularmente querido en Tulancingo, pues también hay una imagen en su honor en el nuevo santuario Guadalupano de San José (Villita de San José).
Mientras que en el ala izquierda, sobre el sitio de resguardo del Santísimo Sacramento encontramos una escultura de Jesucristo Resucitado, que en perspectiva es apreciar en su conjunto la promesa de la resurrección y de la salvación a través de la carne convertida en pan, tal cual lo establece la fe católica.
En uno de los pasillos que dan al patio, otrora convento y hoy en día oficinas de la Arquidiócesis, se alza una imagen de Jesucristo, representado en uno de los episodios en que se apareció ante sus apóstoles luego de su Resurrección, según la Sagrada Escritura.
De vuelta en la nave cruciforme de la Catedral, ya de salida encontramos a la Virgen de San Juan de los Lagos, advocación mariana que guarda gran devoción en la región. Múltiples peregrinaciones, a pie o en bicicleta, salen cada año desde la Arquidiócesis con destino a Jalisco.
Tenemos igualmente la representación de la muerte de Cristo, con San Juan Evangelista y la Virgen María; mientras que del lado contrario, a un costado de una de las pilas bautismales de este recinto, vemos a Cristo Nazareno Divino Preso, advocación en la que se aprecia al Mesías en uno de los momentos iniciales de su Pasión.



















