Localmartes, 7 de agosto de 2018
Persiste tradición de jarritos de barro como recuerdo
Muchos los piden con nombre o alguna leyenda para regalar
Claudia Gonzalez-Rubio

Tulancingo, Hidalgo.- “Para la más bonita de la casa”, “Para mi papá”, diversas leyendas o simplemente el nombre y como un recuerdo, siguen siendo demandados, los tradicionales “jarritos” de barro. Hay quien solo compra uno, o para toda la familia, pero con su nombre o apodo, dijo el artesano Arturo Linares, originario de Santa Fe de la Laguna, Michoacán, quien se dedica a la elaboración de productos de barro desde hace 40 años. Comentó el proceso para crear los “jarritos”, lo cual lleva mucho tiempo, desde que consiguen el barro hasta que hornean, pueden pasar hasta 15 días, para elaborar alrededor de 700 piezas. Contó que las personas siguen la tradición al llevar de recuerdo un “jarrito”, con el nombre de quien lo recibirá. Opinó que esta labor artesanal ya no es tan redituable, y él lo hace como un complemento de sus actividades, pues no quisiera dejarlo por el cariño que le tiene a su oficio. Además de esta labor, trabaja la tierra, expuso. Platicó que primero consiguen el barro, lo secan, lo muelen, hacen la masa y la aplanan; toman un pedazo y hacen la forma del jarro, todo manual. Cierta cantidad de arcilla la trabajan por un par de semanas, hasta tener unas cuatro o cinco gruesas, cada una es de 144 piezas y hornean el producto. Deben meter dos veces los jarros al horno; una para cocerlos y otra para esmaltar. Por unidad cuesta 15 pesos, por media docena alrededor de 80 pesos, según el tamaño. El nombre, comentó el informante, es gratis, y en Tulancingo sigue siendo tradición este tipo de detalle. También elabora floreros, jarras, azucareras y cafeteras de barro, su conocimiento lo ha transmitido a sus hijos, quienes también se dedican a lo mismo.