Román Bernal, titular del organismo, señaló que no ha recibido solicitudes; sin embargo, advirtió que se requiere un plan integral y múltiples requisitos de seguridad
Después de la 1:00 de la mañana supuestamente continúa la venta de alcohol situación que derivada de la indefinición territorial entre Tulancingo y Santiago Tulantepec, genera horarios desiguales
Los adultos mayores son encontrados cada vez más ofertando sus productos en las calles / Eduardo Islas / El Sol de Tulancingo
En las calles de Tulancingo, es común ver a personas de la tercera edad desempeñando diversas actividades laborales. Ya sea vendiendo productos, boleando zapatos, cantando o tocando algún instrumento, de acuerdo a lo entrevistado muchos adultos mayores continúan trabajando por dos factores; por necesidad económica y por salud, la necesidad de sentirse útil en estos años de su vida.
Oscar Rico Madrid, de 66 años, es uno de estos trabajadores. Se dedica a cantar en las calles, especialmente en la avenida 21 de marzo. Para él, este labor representa un complemento a su pensión, aunque reconoce que la falta de cultura del ahorro complica la administración de sus ingresos. “En nuestro país no tenemos educación económica, no sabemos administrar”, afirma. Sin embargo, destaca que su principal motivo para seguir activo es su bienestar personal, “trabajamos más por salud que por economía. Quizá ya no producimos como cuando éramos jóvenes, pero así evitamos la nostalgia de quedarnos en casa”. Aunque refiere que puede recibir apoyo de su familia, busca mantenerse independiente. Antes de dedicarse a cantar en la vía pública, trabajó en marketing en perifoneo y como reportero en diferentes medios de comunicación de Tulancingo. Tras enviudar, laboró en el metro de la Ciudad de México antes de regresar a su ciudad natal.
Por su parte, Noé Lira Luqueño, de 65 años, trabajó durante varios años en Pemex, en una planta petroquímica de San Martín Texmelucan, Puebla. Actualmente, se desempeña en el área de casilleros de una tienda departamental ubicada en el centro de la ciudad. Menciona que aunque su pensión le permite cubrir sus necesidades, sigue trabajando por salud mental: “No puedo permanecer en casa tras 56 años de trabajo. Quiero sentirme útil y sano”. Destaca que la disciplina en el gasto es importante para adaptarse a la economía del país. “No hay un salario que realmente te alcance para todo, pero si se administra bien, sí se puede cubrir lo básico”. Al salir de Pemex, enfrentó dificultades para encontrar empleo debido a su edad y a la falta de habilidades para labores distintas a su especialidad. “Me encontré con un mundo desconocido, no sabía ni clavar un clavo”. Lamenta que en su actual trabajo la jornada sea de 10 horas, cuando legalmente debería ser de ocho, lo que afecta su vida personal.
Tino Alonso, de 72 años, pensionado tras trabajar en la Presidencia Municipal como auxiliar en la Contraloría, expresa una situación similar. Menciona que su pensión y el apoyo del programa Bienestar no son suficientes, ya que debe pagar renta y vivir al día,.sin embargo como casos anteriores expresa que quiere sentir la vitalidad y la garantía de que puede ayudar. Explica que muchas personas no logran completar los 39 años de servicio necesarios, s recibir una pensión del 100%, y algunos obtienen pensiones por influencias o recomendaciones. “Me hicieron firmar una pensión de 27 años cuando trabajé 31”, lamenta. Para complementar sus ingresos, y sentirse de una manera activo en su vida cotidiana realiza servicios para conocidos.
Finalmente, Martín Hernández, de 68 años, comparte una experiencia similar. Explica que trabaja por vitalidad y salud, y que ha tenido varios empleos a lo largo de su vida. Actualmente, trabaja cinco horas al día y planea retirarse pronto, pues su cuerpo se lo exige. “Mi pensión sirve para los frijolitos”, dice con humor. Prefiere no depender de su familia y mantenerse independiente hasta donde sea posible.
Aunque algunos continúan trabajando por necesidad económica, la mayoría lo hace para mantenerse activos y con una mejor calidad de vida, su esfuerzo y dedicación demuestran que el trabajo, más allá de lo económico y es una forma de mantenerse vivos y útiles en la sociedad.