La ciudad despierta con el ruido de los autos y al pasar de las horas lo que se escucha cambia: el trinar de los pájaros, el ajetreo escolar, la invitación a comprar en los mercados o el tradicional ¡Central, Seguro, Cañada!
Aunque reconocen que existen competencia, aplicadoras de uñas señalan que este emprendimiento les permite organizar sus horarios, cuidar a sus hijos y generar ingresos