Bajío, crisol purépecha
Les contaré una de las hermosas leyendas de Michoacán que descubre los deseos de su alma y sus atardeceres diferentes
Sandra Ricco / El Sudcaliforniano
Porque Michoacán es tierra de purépechas quienes veneran a al Sol, la Luna y Venus… y creen que hay tres mundos: el de los muertos, el de los vivos y el de los dioses…
Les contaré una de las hermosas leyendas de Michoacán que descubre los deseos de su alma y sus atardeceres diferentes…
Y es esta leyenda la que inspira a propios y extraños a navegar y recorrer los pueblitos de Pátzcuaro, Zirahuén hasta Cuitzeo... donde huele a dulce de nuez, a maíz y miel.
Niños indígenas se ven por doquier felices y con sus globos llenos de color como sus dulces de feria y helados de sabor... con esas típicas nieves de Michoacán.
Vamos…
Cuitzeo tierra de agustinos y fundada en la antigüedad por franciscanos y carmelitas descalzos en 1550 aproximadamente, cuando se inició la edificación del templo que -aun existe- dedicado a Santa María Magdalena- los agustinos eran devotos de ella.
Recorramos Michoacán... y sus leyendas para reconstruir su historia y futuro un estado próspero y conectado con el mundo, sitio de comida a base de maíz y pescado blanco, que es posible degustar con salsas de la región como la morita.
Sabremos entonces quiénes somos y de qué estamos hechos.
El bajío es un mundo a descubrir para quedarse entre lagos y leyendas magníficas creadas entre la realidad del pueblo, los secretos mejor guardados de nuestros ancestros y la verdad de nuestra hermosura.























