¿Cómo sobreviven las escuelas al primer día sin comida chatarra?
Los planteles educativos eliminaron definitivamente los alimentos procesados de sus cooperativas escolares
Pablo Diestro
En la primaria Francisco Cota Moreno, el director Carlos Alberto Mayoral Mata explicó que la implementación no comenzó hoy, sino que se prepararon con anticipación tanto con la encargada de la cooperativa como con los padres de familia.
“Este documento llegó, se analizó en consejo técnico de zona, y desde ese momento empezamos con los preparativos, dando inicio con la concientización entre padres”
Para Patricia Castillo Angulo, encargada de la tienda escolar de dicha primaria, el cambio fue gradual, aunque de primer momento ve complicada la medida al tener que elevar los costos de algunos productos o preparaciones.
“Fuimos eliminando eventualmente, desde hace un mes, más o menos, las galletas, jugos y ahorita pues ya implementamos solo fruta y comida preparada. Por ejemplo, tenemos pepinos a 10 pesos y semillas como parte de la nueva oferta”.
Detalló que la falta de orientación oficial ha llevado a que el personal busque asesoría por cuenta propia, al recibir consejos del hermano nutriólogo de un maestro del plantel para adaptar su menú a los nuevos lineamientos.
“No nos han llamado a estas capacitaciones para la elaboración de los nuevos menús, solo nos basamos en la poca información que tenemos y otro poco con nuestra intuición”.
Ambos planteles educativos coinciden en que no pueden retirar alimentos a los estudiantes que llegan con productos procesados desde casa.
Refirieron que el protocolo prevé concientizar a alumnos y citar a los padres de familia para explicarles sobre el cambio sin implementar medidas coercitivas.
A pesar de las dificultades, los directivos ven con buenos ojos la iniciativa debido que ahora el alumnado recibirá nutrientes adecuados que se puede reflejar en su desempeño educativo.
“Es una iniciativa bondadosa, es una iniciativa que yo creo que no tiene ninguna intención aunque no sea la de mejorar las condiciones de vida tanto de los alumnos”, concluyó Romero Unzón.
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Esta medida si bien restringe la venta de los productos procesados, como sabritas, golosinas y refrescos en las escuelas de todos los niveles, no aplica similar para las tiendas que se encuentran alrededor de éstas.























