Opinión por Gaby Salido / Crónica de una estafa llamada “Nueva Escuela Mexicana”
La estrepitosa salida de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública no es un simple cambio de oficina, sino la explosión de una burbuja de soberbia ideológica que mantiene a la deriva a más de 24 millones de estudiantes.
Lo que se vendió como una revolución pedagógica “humanista” ha resultado ser, tras el velo de la retórica, un desmantelamiento sistemático del futuro de México.
Este retroceso no es casualidad, es el resultado directo de sustituir la ciencia por el dogma y la evaluación por la opacidad.
Al eliminar las pruebas estandarizadas nacionales y desestimar los resultados internacionales, la actual administración le quitó la vista al paciente mientras la infección del analfabetismo funcional se propaga por las aulas.
La implementación de la Nueva Escuela Mexicana se ha realizado a base de improvisaciones que hoy pasan factura en las competencias más básicas.
Los resultados de la última evaluación PISA reflejan una realidad devastadora: México retrocedió 20 años en matemáticas, donde el 66 % de los estudiantes no logra realizar cálculos simples o resolver problemas lógicos elementales.
El daño estructural se extiende a la infraestructura y a la equidad social que tanto dicen defender.
Lamentablemente el gobierno actual seguirá con un modelo arcaico donde no se privilegia la excelencia, la investigación, el conocimiento ni la metodología.