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Análisisviernes, 20 de febrero de 2026

Sin Protocolo / Polémica reforma electoral

El proyecto de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum será presentada el próximo martes 24 de febrero.

Se trata de un tema que se convirtió en polémico desde el primer momento en que se conoció que su origen sería Palacio Nacional.

Faltan unos días para que el proyecto redactado por el veterano plurinominal Pablo Gómez, llegue a la Cámara de Diputados.

Los consensos aún están distantes de alcanzarse, especialmente el PT y PVEM, los aliados incondicionales de Morena.

Al coordinador de los diputados federales, Ricardo Monreal Ávila, se le presentará un reto mayúsculo.

El zacatecano se jugará su futuro político en esta encomienda. Es decir, está obligado a lograr los consensos para aprobar la iniciativa como la proponga la presidenta.

Sobra decir, que Monreal no está obligado a lo imposible, pero su experiencia le ayudará a sortear los escollos de un proyecto de reforma que llegará seriamente debilitado.

¿Habrá cambios de fondo? ¿O sólo serán cosméticos? Al rejuego electoral –según el borrador circuló ayer profusamente- entrará el Senado de la República y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (INE).

Por lo visto la desaparición de los plurinominales, no alcanza solidez en el proyecto filtrado, y al que la presidenta no le dio calidad de reconocimiento ayer.

Monreal por su lado, aclaró que no era oficial, pero tampoco falso, lo que de alguna manera contradijo a la mandataria.

El Senado pasará de 128 a 96 escaños; 64 serán electos por el principio de mayoría relativa (dos por estado): 32 de primera minoría, uno por entidad (plurinominales agazapados).

En el caso del financiamiento ordinario a los partidos, tendrá una reducción del 25% y aumentará 50% en época electoral.

La presunta reducción o recorte al presupuesto electoral (INE) se estima en 5 mil 895 millones de pesos, pero en años no electorales.

Además, será modificado el Consejo General del INE, pasará de 11 a 9 integrantes, con duración de 9 años. El actual esquema estará vigente hasta el 26 de 2029.

Los Oples (institutos electorales locales) no desaparecerán, pero tendrán un máximo de 5 consejeros, 3 electos por el Senado y dos por la CNDH (algo por demás extraño).

En caso de que en el Senado no haya consenso, la Suprema Corte, elegirá a los consejeros locales mediante insaculación. La Cámara Alta podrá remover a los consejeros de los Oples.

Lo anterior es a grandes rasgos el proyecto que no contempló a los partidos de  oposición para su elaboración.

Desde ahí todo empezó mal para un gobierno que se autodenomina de la transformación.

X: @JoelSaucedo
saucedosj@yahoo.com.mx

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