Sin Protocolo / Convulso ambiente político
Es seguro que cuando asumió el poder, la presidenta Claudia Sheinbaum jamás se imaginó la herencia de crisis que había recibido.
Adicionalmente, tiene la obligación moral de defender a capa y espada al ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Pero cada que sale a dar la cara por el político de Tabasco, le lluevan las críticas más demoledoras principalmente en redes sociales.
Y aunque no admite que su administración ha hecho trizas la fallida estrategia “abrazos no balazos”, en los hechos eso ha sucedido.
Pero los mensajes del ex mandatario a través de acciones de sus incondicionales, muestran que no está del nada contento con la gestión de su sucesora.
La anuencia al crimen organizado para hacer y deshacer a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, sacó a flote la podredumbre del sexenio obradorista.
Al quedar al descubierto campos de exterminación de personas, prendieron las alertas en Palacio Nacional y en el gabinete de seguridad.
De inmediato pretendieron desviar la atención con el garlito de que el rancho Izaguirre de Teuchitlán, sólo era un campo de adiestramiento.
Más bien se puede decir que fue una alta escuela del crimen organizado, que dio pauta en llamar a ese hecho el Ayotzinapa del presente gobierno.
Pero el multicitado narcorancho, es solo una muestra de cómo se encuentra al país, sembrado de muertos derivados del libre actuar e impunidad del crimen organizado.
La crisis heredada, sumó más crisis, en un hecho por demás increíble al generar mecanismos de búsqueda de desaparecidos y las madres encabezando esas aterradoras acciones.
Es decir que esas dependencias y las madres creando colectivos de búsqueda de desaparecidos, no tuvieron por qué haber surgido.
Dichas tareas y acciones, fueron por la permisividad de las autoridades de los tres niveles de gobierno.
Una enorme responsabilidad tiene por delante la presidenta Sheinbaum: acabar con las crisis sistémicas y hacer que prevalezca la ley.
Pero tal parece que aplicar la ley no está en el radar de la mandataria, al menos entre los suyos como sucedió con el ex gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco.
Otorgarle impunidad al futbolista desde lo más alto del poder, de ninguna manera es un buen mensaje para la ciudadanía.
Nadie en su sano juicio aplaudiría no juzgar a Cuauhtémoc por los delitos de los que se le acusan, salvo los legisladores de la 4T.
Eso es lo que prevalece en este convulso ambiente político.
X: @JoelSaucedo
saucedosj@yahoo.com.mx
















