Sin Protocolo / ¿Evento ferroviario?
Este domingo una de las obras emblemáticas de la 4T, se convirtió en una tragedia al arrojar un saldo de 13 muertos.
Se trata del descarrilamiento del Tren Interoceánico, que requirió una inversión de 157 mil millones de pesos.
Ese fue el reporte oficial de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la Secretaría de Marina, sobre el accidente ocurrido en la Línea Z en la ruta de Salina Cruz a Coatzacoalcos.
A bordo del tren viajaban 250 personas, de las cuales 98 resultaron lesionadas, 36 de las mismas reciben atención médica hospitalaria, cinco de ellas de gravedad.
Las críticas y cuestionamientos se desataron cascada en las redes sociales, donde salieron a relucir calificativos de corrupción, impunidad e ineptitud.
Incluso, el político de Tabasco presumió que no cobraría sueldo alguno, toda vez que se dedicaría a dirigir -al mismo tiempo- la fábrica de chocolates “Rocío”.
El caso es que el accidente exhibe de nueva cuenta las deficiencias en las obras insignia de la 4T o del obradorato.
Hay el registro de otros accidentes en el Tren Maya, que o han sido ocultados o minimizados, por las autoridades de su operación.
En esta ocasión, difícilmente el presente régimen podrá culpar al pasado del descarrilamiento del citado tren.
Son siete años de la existencia de la era cuatrote, y empiezan a salir a la luz pública los hechos que exhiben la forma en que se realizaron las obras en el sexenio de Andrés Manuel.
¿Habrá responsables? ¿Serán investigados? ¿Habrá sanciones? ¿Se llegará hasta las últimas consecuencias como se solía decir en el pasado?
¿Sería justo crear comisiones que investiguen los eventos ferroviarios, como calificaron las autoridades el accidente del Tren Interoceánico?
Por lo pronto, la presidenta Sheinbaum giró instrucciones a las secretarías de Marina y Gobernación para brindar atención personalizada a los afectados.
Incluso, informó que sería la secretaría de Gobernación la responsable de coordinar las “labores”.
Lo que llamó la atención es que la mandataria no informó del inicio de una investigación para deslindar responsabilidades.
¿Acaso no tendría que intervenir la Fiscalía General de la República -de Ernestina Godoy- para aclarar las causas del descarrilamiento?
Por lo pronto, Gonzalo, otro de los herederos de López Obrador, se encuentra en el ojo del huracán, puesto que se desempeñó como “supervisor” del tren accidentado.
José Ramón, el otro hijo de Obrador descansará del huracán de críticas que le provocó ir de compras a una lujosa tienda de Houston.
Así las en la 4T a unas horas de que concluya el convulso 2025.
X: @JoelSaucedo
saucedosj@yahoo.com.mx
















