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Análisisjueves, 24 de abril de 2025

Sin Protocolo / ¿Narcoelección en marcha?

En el innovador proceso electoral judicial, hay en marcha una narcoelección. No lo denunció la oposición, el señalamiento provino desde las entrañas del poder.

La denuncia la realizó el mismísimo presidente del Senado, el polémico Gerardo Fernández Noroña.

Reveló que detectaron a 20 candidatos con presuntos nexos con el crimen organizado, puesto que “liberaron a narcos”,

Fernández Noroña informó que en acuerdo con el líder de Morena en la Cámara Alta, Adán Augusto López Hernández, impugnarán la participación de esos perfiles.

La cuestión radica en por qué hasta este momento, hace la denuncia el presidente del Senado.

¿Por qué no lo hizo desde el momento en que escogieron esos candidatos, tanto en el Poder Judicial como en el Legislativo?

Los aspirantes a jueces liberaron a narcos o les concedieron amparos, señaló Fernández Noroña.

Lo ideal es que el legislador dé el siguiente paso y realice las denuncias penales respectivas, pues de lo contrario serán encumbrados los defensores de los criminales.

Todavía es tiempo para actuar en consecuencia, pero la tibieza con que se maneja Noroña, sólo permite vislumbrar más dudas sobre los candidatos electos, en cuyo proceso él jugó un papel de primer orden.

La denuncia del senador se enmarca en un país convulsionado, donde el crimen organizado actúa a sus anchas, atemoriza e infunde miedo y violencia entre la población.

Tal es el caso de bloqueo de carreteras y quemas de vehículos en Jalisco, Michoacán y Guanajuato.

Días antes habitantes de Huajúmbaro, en Ciudad Hidalgo, Michoacán, lanzaron vítores y aplausos a integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Eso sin duda es el resultado de la fallida estrategia del sexenio pasado, soportado en “abrazos no balazos”.

Por su lado el gobierno, presume a diestra y siniestra reducción en los índices delictivos, en especial en el número de asesinatos.

Son dos mundos paralelos: el oficial y la realidad. Los sucesos mencionados compete a las autoridades estatales y federales, enfrentarlos y combatirlos.

Y si no hay actuación alguna contra los candidatos que denunció Noroña, pronto habrá una justicia ligada a las bandas del crimen organizado.

Combatir la apología del delito ha sido una quimera, pues cuando las bandas musicales se niegan a entonar corridos de narcos, los aficionados a esa música entran en cólera.

En resumidas cuentas, el ambiente está plagado de una contra cultura llamada narcotráfico, incrustada en toda la estructura del sistema político del país.

Por eso es factible asegurar que está en marcha una narcoelección judicial.

X: @JoelSaucedo

saucedosj@yahoo.com.mx

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