En octubre pasado, en el Congreso del Estado de México, diputados locales alzaron la voz para terminar con el derroche de recursos públicos por parte de los alcaldes y sus respectivos gobiernos en festividades municipales. Los legisladores indicaron que el dispendio de fondos en las festividades es excesivo y contrasta con las deficiencias estructurales de los municipios, donde los ediles y sus funcionarios no atienden carencias de las comunidades. Este señalamiento encaja en lo que pasa en Melchor Ocampo, una localidad ubicada al norte del Estado de México, donde los ciudadanos, molestos por la falta de servicios y atención a los problemas en materia de desarrollo urbano, han estado desaprobando un carnaval promocionado e impulsado por la administración municipal. Los habitantes cuestionan la necesidad de realizar este tipo de festividades, además de que aducen que se encuentra fuera de temporada y no se justifica, pues denuncian que mientras hay dispendio de recursos públicos, sin que se conozca a ciencia cierta cuánto se ha desembolsado para la contratación de grupos musicales, las calles y avenidas de Melchor Ocampo lucen totalmente deterioradas. La falta de alumbrado público en varias comunidades es otro de los reclamos ciudadanos, principalmente de mujeres que dicen tener miedo de caminar por tramos oscuros. Los habitantes, quienes han censurado el carnaval en redes sociales, afirman que el gobierno municipal que preside la alcaldesa de Morena, Victoria Aurelia Víquez Vega de Morena, al igual que otros de sus homólogos de la entidad, incurren en opacidad porque nada se sabe de los dineros, ni el destino que tienen frente a todo un supuesto programa cultural “que resalta valores y tradiciones” de Melchor Ocampo. Para promocionar el carnaval se ha diseñado toda una ola de difusión; sin que se conozca las cantidades gastadas con cargo al erario. Los diputados del Estado de México se refirieron a este tipo de derroches, pero todo indica que su reclamo para terminar con estos despilfarros sólo quedará como “un llamado a misa”.
DIFÍCIL está resultando para el gobierno de Naucalpan desprender la etiqueta de corrupción que envuelve a los elementos de la policía municipal. A pesar de los supuestos esfuerzos por revertir la pésima imagen que tienen los elementos de la corporación, ganada a pulso por los actos de prepotencia, acompañados por quejas ciudadanas contra la extorsión de uniformados, la administración que preside el alcalde Isaac Montoya Márquez muestra, a casi un año de que asumió el gobierno, que todo seguirá igual para desgracia de los naucalpenses… DONDE también sigue la mala conducta de elementos de seguridad pública y tránsito, viciados desde hace años, es en los municipios de Coacalco y Tultitlán, demarcaciones que comparten la Vía José López Portillo, una de las vialidades más transitadas del Valle de México y que conecta a varios municipios. A lo largo de esta arteria los uniformados andan sueltos “haciendo todos los días su roncha”, sin que los respectivos gobiernos tomen cartas en el asunto. La transformación sólo fue de grupos porque si hubo cambio, pero de bandidos… AHORA que la Secretaría de Movilidad mexiquense anda muy acelerada con proyectos como la actualización del Reglamento de Tránsito, con nuevas normas para meter al orden a automovilistas y a choferes del transporte público concesionado, valdría la pena que le echaron un ojo precisamente a todas las conductas deleznable de los elementos policiacos en los municipios que entorpecen la movilidad. El problema es la supuesta autonomía constitucional de los gobiernos municipales, pues nadie ha podido frenar la corrupción que prevalece en las corporaciones, lo que al final demuestra aquello de que no pueden eliminar a la “gallina de los huevos de oro”.