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Archivos Secretosviernes, 8 de abril de 2022

El Gio, la caída de un secuestrador

Como en su propia Odisea, el pequeño Ulises escapó de sus captores, comandados por El Psicólogo, a quien le gustaba jugar con la mente de sus víctimas

Alfredo Sosa y Carlos Álvarez / La Prensa

Intentó incorporarse, pero no pudo debido a sus piernas debilitadas por la inactividad y la postración en cama, aunado a la náusea y el vértigo. No se rindió, sin embargo, esperó lo que consideró el tiempo suficiente para ponerse en pie.

Desolado, el pequeño Ulises caminó sin saber hasta dónde llegaría. Entonces, como una diminuta luz al final de un túnel kilométrico, se percató de la presencia de una patrulla.

En el cruce de las avenidas Ermita Iztapalapa y La Quebradora, los policías preventivos Heriberto García Lara y Moisés Luján Morales, tripulantes de la unidad P50-38, hacían su rondín. Sin perder el tiempo, les hizo señas para que se detuvieran.

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HUYÓ SIN RUMBO… A LA LIBERTAD

Ulises no se dejó vencer por el miedo, a pesar la situación; no bien trató de escapar de aquellos hombres, al final consiguieron su propósito. Sobre la calle sólo dejaron una estela de polvo y el par de tenis que el pequeño Ulises perdió en la batalla.

El golpe psicológico del secuestrador destanteó a don Ulises, que le respondió casi por reflejo, como cuando un mosco inserta su pincho dentro de la piel y se da un manotazo para espantarlo, que no tenía el dinero.

No hubo en ese momento más diálogo sino el suspenso del devenir, luego vinieron otras llamadas que multiplicaron el horror de la familia de Ulises.

El pequeño Ulises habló con su padre y le dijo: “Ya sácame de aquí, ya los extraño un montón, ya quiero estar con ustedes y con mis hermanos”, pero como no era lo que le habían indicado decirle, El Giovanni le arrebató el teléfono, colgó y le dio un golpe.

ULISES CUENTA SU HAZAÑA Y POLIS ENTRAN EN ACCIÓN

Supuestamente, ellos ignoraban todo respecto al secuestro y sólo habían ido porque la mañana siguiente acudirían a una cita médica en un hospital cercano a la Vocacional 7, pues Alejandra recientemente había sido operada.

Con base en las declaraciones de los detenidos, que operaban bajo las órdenes de El Psicólogo, relataron que éste daba por hecho que el rescate sería pagado, y con su parte se daría la buena vida que imaginaba: autos, joyas, casas y bellas mujeres.

CACERÍA CONTRA EL PSICÓLOGO

Pasaron tres días sin que nadie fuera a aquella casa, pero luego llegaron varios sujetos, quienes la intimidaron, ya que no deseaba continuar albergando al niño, por lo cual amagaron con hacerla responsable de lo que pasara.

Días después, Isabel buscó a La Camelia, pero lo único que le pudieron decir respecto a su paradero fue que se había marchado a Guadalajara, y no supo nada más de ella.

EL ARTE DE MENTIR

Con base en lo que relataron los agentes Alberto Mora González, Armando Lozano Sánchez, Walberto Castellano Mora, César Flores Molina -bajo el mando del comandante Juan Felipe García Aponte- se estableció lo siguiente:

REFUNDIDO EN PRISIÓN POR EL RESTO DE SU VIDA

Y esas no fueron las únicas palabras lapidarias que terminaron de hundir al plagiario, sino que todavía alcanzó a decir: “No sólo por la voz te puedo reconocer, ya que tú tienes las manos como de mujer, tú eras el que me iba a apretar las esposas”.

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