Nunca digas nunca
Historias en el Metro
Por Ricardo Burgos Orozco
La inmensa instalación donde se ubica La Villa estuvo cercada para evitar la llegada de peregrinos como es tradición desde hace siglos cuando empezó la adoración a la Morena del Tepeyac. Cada año diez millones de personas la visitan en estas fechas.
Lo mismo le sucedió a millones de personas que acostumbran visitar el sagrado recinto. Esa tradición este sábado 12 de diciembre fue muy diferente a como estábamos acostumbrados. La celebración tuvo que ser a distancia.
Las autoridades decidieron cerrar todo el complejo mariano del 10 al 13 de diciembre para prevenir posibles contagios de Covid 19, que en las últimas semanas han aumentado considerablemente en la Ciudad de México.
Para los comerciantes de los cientos de puestos de todo tipo de mercancía -- imágenes, rosarios, veladoras, flores, comida y muchas cosas más -- que existen alrededor de La Basílica tampoco fue un día como en los años anteriores. Muy triste para las ventas.
Hace días platiqué con Marcos, uno de los miles de comerciantes en La Villa. Dijo que esperaba recuperarse por tantos meses de escasas ventas, pero lo decepcionó el anuncio del cierre, precisamente cuando se supone llegan más fieles.
El coronavirus ha cambiado nuestras vidas y también nuestras tradiciones.




























