la-prensa
Policiacadomingo, 17 de julio de 2022

La Mora Parte 7: El gerente sonrió con todo el calor de un cadáver

Si no conseguía una reservación en Pujol, dudaba que La Mora me querría de nuevo.

Por Sammy Loren Traducida por Mariana Rodríguez

El sexy guardian de Pujol afirmó que el restaurante estaba completamente reservado hasta los próximos ocho meses.

Dos mujeres; una larguirucha y pálida y la otra robusta y morena (ambas curiosamente familiares) besaron la mejilla del anfitrión al salir. Si no conseguía una reservación en Pujol, dudaba que La Mora me querría de nuevo. El gerente me aseguró que tenía una mesa.

Llegó otro papacito, gay amanerado y guapísimo. Supuse que era el gerente. ¿Había estado gritando?

—Oh, ¡definitivamente!—el anfitrión estuvo de acuerdo.—¿Llamamos antes para hacer una reservación?

Polanco. Me sentía destrozado. Estaba tan cerca de encontrar a La Mora como lo había estado en Los Ángeles.

Derrotado, miré la lista de los lugares predilectos que La Mora había escrito en la novela Transmigración de los cuerpos y me subí a un taxi para dirigirme a “La Mascota”.

¿La encontraría allí?

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias