El Valle del Río Colorado
LA ESPIGA
El gobierno mexicano desconocía estas tierras ubicadas en la costa del Océano Pacífico y en los dominios del Río Colorado, salvo la existencia de diversas tribus aborígenes que vivían de manera precaria, no había condiciones para impulsar las actividades productivas.
Aparte de la línea de barcos de vapor que iban de San Francisco, Ca. y daban la vuelta a la península californiana hasta llegar al Río Colorado y de ahí a Yuma, Az., no se desarrollaban proyectos agropecuarios relevantes.
Los indígenas que se movían en las márgenes del Río Colorado aprovechaban parcialmente las tierras anegadas por el Colorado. Esto sirvió para que se visualizara el potencial agrícola de los valles y desiertos del Río Colorado.
Andrade obtiene de entrada la concesión del gobierno mexicano para explotar 1,250,000 hectáreas de terrenos y costas: Desde el Delta del Río Colorado en el Valle de Mexicali hasta Puerto Isabel en Sonora, incluidas todas las islas del Golfo de California.
Charles Robinson Rockwood y Anthony Heber de la California Development Company logran irrigar para fines agrícolas los terrenos de Imperial y Mexicali. Finalmente fue posible convertir el semidesierto del Colorado en un vergel.
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