Mi vida en el teatro
El ícono mexicano, Ignacio López Tarso, se ganó nuevamente los corazones del público cachanilla
Joaquín A. Pineda
Don Ignacio dio una actuación magistral, con los tiempos perfectos que requiere la comedia y Aranda no se quedó atrás, complementando la actuación de su padre con excelente gesticulación y expresiones faciales que encapsularon la ansiedad y nerviosismo de un aprendiz.
Ambos contaron a la perfección la historia que buscaban, una donde no existen rivalidades en el arte, solo el amor por él.
UN ACTOR CONSAGRADO
Lee la columna completa en:
www.pinedaescribe.com
Pinedaescribe@gmail.com
Redes sociales: PinedaEscribe