Amor con amor y comer buen karma
La primera impresión de cuando escuchamos cambios en alimentación es asumir que sólo se comerá lechuga y el sabor se alejará, pero no, no va por ahí .
Karina Villalobos
No sé si ya se dieron cuenta, pero casi tenemos 3 años desentrañando a la ciudad, sus historias, las calles, las herencias, lo nuevo, lo de siempre y la emoción de la sobrevivencia en el lugar donde supuestamente nunca pasa nada.
Sé que son muchos los que han iniciado la búsqueda de sentirse más a gusto y claro, eso no implica una vida aburrida, simplemente una disciplina y creatividad que una vez que arranca abre un buen de posibilidades.
Claro que la primera impresión de cuando escuchamos cambios en alimentación es asumir que sólo se comerá lechuga y el sabor se alejará de ésta que debe ser una sabrosa vida, pero no, no va por ahí y a veces nos topamos justamente con lo contrario.
Una de las referencias constantes ha sido: Tienes que probar los antojitos mexicanos de los morros de Food Karma. Y casi siempre le acompañaba de cierre la frase: Te juro que si no te dicen que no es carne ni siquiera lo notas.
Así que esperé un poco y fue justo hace dos semanas cuando me llegó el momento de conocerlos.
Y como me acompañaba una de mis recurrentes asociadas en esto de comer, Denahi y yo ordenamos todo, sí señor.
La nota es que aquí el aceite que se usa para este platillo es de coco orgánico refinado, hay un compromiso en el proyecto de cocinar con grasas de las buenas.
Ahora, ¿se acuerdan que les mencioné un agua de mazapán? Bueno, creo que nunca había probado algo así, es exactamente como un mazapán de la rosa, pero líquido, ligero y refrescante.
Puedo asegurarles que me sorprendió muchísimo, porque además fue un viaje directo a la infancia, cuando en mis años de kínder descubrí ese sabor y se convirtió en uno de mis favoritos para siempre. Otra anotación: Ellos hacen el mazapán.
Tras esta idea y concepto redondo hay una pareja que en el ir y venir de la vida estuvieron un tiempo alejados de México y en profundo contacto con la naturaleza.
Por lo que empezaron a buscar maneras alternativas de sentirse cerca de casa y sin hacerle daño a la tierra. Su experimento era algo privado, empezaron a invitar a amigos y claro, todos se sorprendían al saber que nada contenía carne.
El proyecto de cocinar comida mexicana, sin carne, sin sangre y sin sufrimiento le ha dado un mayor sentido a sus vidas, ahora alejados de trabajos de oficina no solo hacen algo que aman, sino que por medio de su food truck andan repartiendo un buen karma.
Lo más bonito que me contaron es que en realidad Food Karma les ha exigido tanta creatividad y esfuerzo que ya no saben si ellos hacen a Food Karma o Food Karma los está haciendo a ellos.
Celebro con aplausos y seguro vuelvo pronto, nada más emocionante que probar comida guiada por el amor y las ganas de hacer algo bueno por el mundo.
Karina Villalobos*
chicalitragon@gmail.com
www.karinavillalobos.com
Instagram: @chicalitragon
*Mexicalense, comunicóloga e historiadora por la UABC, voz de radio en Los 40 Mexicali y directora de Punto 56 Centro de Estudios Fotográficos.


































