ESPECIAL: Helicópteros caídos en BC
Recuento de las principales catástrofes aéreas
Redacción LA VOZ en Línea
Los recientes hechos en donde se desplomara un helicóptero de la Policía Estatal Preventiva (PEP) perteneciente a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) y en el cual se perdieran cuatro vidas, ha sido un suceso que marcará la vida de nuestro Estado, la de Mexicali y en especial la de las familias de los héroes caídos.
Pero este accidente suscitado en las inmediaciones del cerro El Centinela no es el único caso desastroso que se ha dado en Baja California, pues se tiene registro de al menos cuatro situaciones más donde helicópteros se fueran a pique por diversos motivos.
Centinela 1, nave sin vuelo
Por Mariela Tapia
Aun cuando en los dos años que operó el helicóptero de la Dirección de Seguridad Pública Municipal fue parte elemental en
rescates y operativos, debido a que no se presupuestó el suficiente recurso para acreditar el pago de un seguro que establece la normatividad de la Dirección de Aeronáutica Civil de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, dejó de volar sobre el cielo de esta tierra cálida.
La aeronave tipo Eurocopter EC - 120 Colibrí está resguardada en el hangar construido en el 2008 a espaldas de la Comandancia Central, la cual continúa entera, esperando volver a emprender su vuelo.
El director de la corporación policíaca, Alonso Ulises Méndez Manuell-Gómez, en entrevista con LA VOZ DE LA FRONTERA recordó que desde el 12 de enero del 2012 dejó de volar la unidad Centinela 1, tras no pagar un seguro cuyo costo oscila entre los 500 y 600 mil pesos anuales, lo cual es un requisito en materia legal.
El personal de vuelo
El Centinela 1 fue tripulado por dos pilotos que eran capitanes aviadores retirados de la Fuerza Aérea Mexicana, informó, quienes fueron recomendados por la II Región Militar, egresados de la Escuela del Aire.
Además se contaba con un técnico en Aeronáutica, por lo que todo el personal que operó la unidad fue capacitado por la misma empresa francesa creadora de la aeronave EC-120.
El funcionario municipal recordó que en su momento los aviadores fueron a Francia a capacitarse y posteriormente a Estados Unidos para volver a certificarse de manera anual, tal y como lo establece la Dirección de Aeronáutica Civil.
El salario de los pilotos era de alrededor de 40 mil pesos mensuales, especificó, mientras el del técnico era de alrededor de 20 mil pesos.
Además, al cumplir doce años la máquina ocupaba un mantenimiento que establece la inspección del fuselaje, el cual representaba una inversión de entre 60 y 80 mil dólares que se venían a sumar a la cuestión de la falta del seguro, por lo que se fue creando una bola de nieve en cuanto a los costos de operación.
Inicialmente la aeronave se encontraba en el aeropuerto de Mexicali, sin embargo para que estuviera cercana a la autoridad policíaca se construyó un helipuerto dentro de la Dirección de Seguridad Pública Municipal con las especificaciones de Aeronáutica Civil.
“Se mejoró mucho la capacidad de reacción, porque los pilotos no tendrían que ir hasta el aeropuerto, sino desde aquí mismo los notificaba el C4 y reaccionaban con oportunidad”, recordó.
Su reparación
En la actualidad la Dirección de Seguridad Pública Municipal no cuenta con un dictamen que establezca cuánto pudiera costar la reparación de la aeronave, sin embargo técnicos y pilotos especializados en la materia estiman que ésta podría ascender los 500 mil dólares, dijo Méndez Manuell-Gómez.
Señaló que para que el Centinela 1 pudiera volar nuevamente es necesario que se realice una revisión muy profunda certificada por la empresa Eurocopter y, ya que se tuvieran montos específicos, se debería de buscar un taller autorizado y establecer una agenda para su reparación.
Finalmente apuntó que como profesional en materia de seguridad pública, el contar con una herramienta de este tipo es muy relevante de apoyo logístico para los elementos, tanto para la disuasión, vigilancia y en acciones de búsqueda y rescate, lo cual ayuda a salvaguardar a los ciudadanos.
Su vuelo
Méndez Manuell-Gómez, quien se considera promotor de la adquisición del Centinela 1, recordó que éste volaba entre las 20 y 30 horas mensuales, el cual representaba un costo aproximado de 58 mil pesos, cifra que incluye su mantenimiento y el combustible.
La aeronave participó principalmente en operativos de vigilancia y disuasión, entre estos vuelos programados, es decir, ciertos horarios, días y lugares en base a un análisis previo de las zonas donde se requería su presencia.
También participaba en la vigilancia de un blanco en particular o para abatir un indicador, así como apoyo aéreo a las unidades terrestres, lo cual permitía a la autoridad municipal contar con una visión más amplia de lo que estaba ocurriendo en tierra, apuntó.
“Nos permitió reaccionar con oportunidad, contar con información preliminar para establecer prioridades y tomar acciones para evitar que se complicara más la situación de emergencia que se vivía en ese entonces”, expresó.
Puntualizó que la extensión territorial de Mexicali es de alrededor de 9 mil kilómetros cuadrados, por lo que cuando se requiere la vigilancia y el traslado en un punto muy lejano, una unidad terrestre podría tardar hasta dos horas en llegar.
Baja 1000 empañada por accidente aéreo
Por Jorge Gómez
También sufrieron fuertes lesiones el piloto Isaac Sarabia Roque y el copiloto Rodolfo Calvillo Ibarra.
El incidente sucedió cuando las hélices del helicóptero piloteado por Isaac Sarabia hicieron contacto con un cable de alta tensión, provocando su caída, quedando destrozado el vehículo aéreo.
Lo anterior ocurrió cerca de las 14:30 horas del 13 de noviembre del 2007 y en plena competencia, quedando los restos del helicóptero a la altura del kilómetro 136 de la carretera Ensenada-Valle de la Trinidad, cerca del rancho Mike Sky y a menos de 300 metros de la carretera.
El helicóptero era un Bell, modelo 206-A1 con matrícula XBIMN, propiedad del Río Helicopters S.A. de C.V.
Según el Semanario Z, editado en Tijuana, uno de los cuerpos era de Francisco Merardo León Hinojosa, peligroso sicario conocido como “El Abulón”, quien rentó el helicóptero para seguir un auto que participó en la Baja 1000 en su edición 40, quienes se registraron a la competencia en los últimos minutos de inscripciones.
Los pilotos del auto 133, sin logotipos, eran seguidos por el helicóptero desde donde supuestamente eran video grabados por los sujetos González y Romero, que según versiones periodísticas, ya lo habían hecho en otras ediciones de la Baja 500 y la Baja 1000.
También hay versiones de que en realidad protegían desde el aire a José Briceño López, quien piloteaba y a un hijo de Enedina Arellano Félix, según publicó el diario La Jornada, editado en la Ciudad de México.




























