“Ya no necesitamos, no requerimos de ningún préstamo, hubo más voluntad por parte de proveedores, de gente externa que son con los que teníamos la dificultad; hubo más voluntad afuera de la que se generó dentro de los regidores”.
Actualmente los capibaras tienen una relación más estable con sus médicos veterinarios así como con los visitantes, quienes pueden alimentarlos arrojandoles comida especial de una máquina dispensadora