La cervecería: ya un centenario por festejar
El auge y declive de esta empresa dieron como resultado una amplia serie de sucesos
Miguel Esteban Valenzuela Robles*
En el apogeo de la Ley Seca la idea de cerveza real se adornaba con el cliché de “Beer,.. real beer” “Made rigth here and made rigth”.
En octubre de 1973, a partir del inesperado cierre de operaciones la empresa, la idea de la “cervecería” adquirió una nueva categoría en el imaginario social.
Cada objeto, cada documento, cada historia; todo fue integrando un amplio conjunto de ideas sobre el concepto histórico que la cervecería es, hoy en día, para la identidad histórica de Mexicali.
Si bien esa mexicanidad se publicitaba para el mercado de los Estados Unidos; localmente el consumidor asumía su identidad local, consumiendo la cerveza local: la “Mexicali”.
Se conoce mucho de la marca en su parafernalia, pero se conoce muy poco de la empresa y su operación. Se tiene una clara idea de su presencia en la historia local, no obstante, se desconoce el impacto histórico que ha aportado.
Pese a ello el despertar de la curiosidad histórica ha estimulado, por largos años, la pepena de los vestigios tangibles; nacieron sí los furtivos ingresos al viejo edificio de la cervecería.
Posiblemente desde 1976 (posible año de conclusión para la liquidación de activos) y hasta 1986 (año del incendio) las iniciativas para incursionar al edificio abandonado de la fábrica de cerveza, se volvieron un reto para muchos curiosos de esas generaciones.
También se podía ingresar a los patios y a las calles internas. En esos espacios aparecían intactos grandes depósitos de botellas, cajas, maquinaria y algunos vehículos de muy viejo aspecto.
Todo el conjunto del viejo edificio, en esos años, parecía una caja del tiempo. Las sensaciones de encontrarse con documentos, mobiliario y equipo de uso pasado, permitía reflejar los años de operación de la fábrica.
Segundo, y por paradójico que resulte, esta fragmentación de los vestigios de la cervecería permitió el rescate y la conservación de dichas joyas históricas.
También se hace posible saber la forma en que la cervecería amplió su abanico de marcas, en un intento por consolidar su mercado de exportación, además de su cambio de imagen para cambiar sus diseños y modernizarse ante los cambios del mercado.
A pesar de que la cervecería puede constituir una aquilatada ventana histórica, no deja de ser víctima de conceptualizaciones históricamente erróneas.
En uno de estos argumentos se asevera, erróneamente, que la Cervecería de Mexicali era más grande la Compañía Cervecera Azteca y que la incapacidad operativa de ésta, obligó a su venta.
De esa forma emergen numerosos mitos resultado del imaginario y la necesidad de tener una historia de la cervecería, y que se han transformados en auténticas leyendas urbanas que romantizan esa parte de la historia de Mexicali.
Ahora, con una conciencia histórica más desarrollada, el aprecio por los sucesos locales y, especialmente, por la historia de la Cervecería de Mexicali, ha transformado a dichos vestigios como verdaderos tesoros y fuentes de información primaria.
Conmemorar este centenario es honrar la memoria histórica mexicalense para que se resguarde el precedente a las nuevas generaciones.
*Miembro de la Sociedad de Historia Centenario de Mexicali