Mucho se ha dicho acerca del poco respeto que ahora tienen los alumnos por los maestros, y ya ni hablar de los padres de familia, que pretenden que los maestros se conviertan no en facilitadores del conocimiento sino en alcahuetes de las nulas ganas de aprender y de esforzarse que tienen los mocosos. No todos, por supuesto, pero cada vez hay menos verdaderos maestros, comprometidos, porque cada vez hay más trabas para que lo sean, se tienen que convertir en lo que en mis días se llamaban maestros “barco” para que no haya conflictos ni con los directivos, ni con los padres, y mucho menos con los alumnos de cristal.
Pero si le rascamos un poco más al asunto, nos vamos a dar cuenta que los maestros también han perdido el respeto por parte de las autoridades, desde hace mucho tiempo. No sé bien en qué momento, y he de investigarlo, se les comenzó a pagar tan mal y ya parece más un acto de filantropía que una forma de vida, cuando deberían estar bien pagados pues son ellos quienes están formando a los que van a tener que componer esta desgracia de mundo que estamos dejando, y no sé cómo le van a hacer los chamacos si desde ahora no saben lo que es la responsabilidad, el esfuerzo y la solución de problemas.
Afortunadamente, en un tema, al menos en uno, en la salud, hay buenas noticias para el gremio de la enseñanza. El director general del Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas (ISSTECH), Armando Barrios Fierro, anunció recientemente su compromiso para mejorar la atención médica de los trabajadores de la educación en el estado. Para lograr esto, se instalarán comités operativos médicos en colaboración con la sección 40 de Chiapas. Porque los maestros y maestras merecen atención médica digna y de calidad.
Esto obviamente es un esfuerzo coordinado para mejorar las condiciones de atención en cada una de las delegaciones del estado, que ahora estarán enfocadas sobre todo en el humanismo. Ojalá sea el primer paso para que los maestros sean nuevamente esa importante figura en la sociedad y para que ellos mismos también se lo crean, que se preparen, que pongan atención a las necesidades de cada niño, pero que sobre todo les ayuden a crecer, a ser responsables, a tener sueños, aspiraciones, disciplina, perseverancia, valores, sí, ya sé que les pedimos mucho, pero es lo que necesitamos urgentemente para comenzar a enderezar a esta sociedad que no sé a qué hora se torció tanto y tan feo. Gracias por enviar sus comentarios a: