diariodelsur
Análisislunes, 27 de abril de 2026

Tras Bambalinas / ¡MORENA contra las cuerdas!

La maquinaria que en su momento impulsó el proyecto de Andrés Manuel López Obrador vuelve a encenderse, pero esta vez no para consolidar victorias, sino para evitar derrotas. Y eso, en política, marca una diferencia sustancial.

Pero el problema de fondo no es solo de nombres, sino de prácticas. Morena está cayendo en los mismos vicios que durante años criticó: imposiciones, grupos de poder, candidaturas negociadas y una lucha interna feroz por el control político y económico.

La historia es conocida. Así comenzó la caída del PRI, del PAN y del PRD: desde dentro. Y Morena, lejos de aprender, parece decidido a repetir el ciclo.

En Chiapas, el escenario es aún más delicado. La inconformidad crece al interior del partido y las críticas hacia la dirigencia estatal son cada vez más abiertas. El nombre de Carlos Molina se encuentra en el centro de la polémica.

El riesgo es alto, porque las imposiciones desde el centro, esa vieja práctica que Morena prometió erradicar, están generando molestia en las bases. Y en política, una base inconforme no moviliza, no defiende y, en muchos casos, castiga.

Morena enfrenta así un escenario complejo: dividido internamente, dependiente de aliados, con liderazgos cuestionados y con una ciudadanía que comienza a exigir resultados más allá del discurso.

El 2026 no será una elección más. Será una evaluación directa al ejercicio del poder. Y en ese examen, Morena llega con más pendientes que certezas.

Hoy, más que nunca, el partido guinda está en aprietos. No por la fuerza de la oposición, sino por sus propias decisiones.

Reflectores

En Tapachula, la crisis en el sector salud vuelve a exhibir una realidad incómoda. El Instituto Mexicano del Seguro Social, particularmente en el Hospital Nueva Frontera, enfrenta señalamientos que ya no pueden ignorarse.

La denuncia es constante: médicos especialistas que cumplen con registrar su entrada, pero que no se encuentran cuando se les requiere para atender a pacientes. La consecuencia es directa: retrasos, negligencia y un deterioro evidente en la calidad del servicio.

No se trata de un caso aislado. Es una práctica que, según trabajadores y usuarios, se ha vuelto recurrente. Y lo más grave es la percepción de impunidad.

¿Quién permite estas ausencias? ¿Quién protege a estos médicos? ¿Dónde está la supervisión?

El nombre del director, Diego Choel, comienza a ser señalado no por acciones, sino por omisiones. Y en un sistema de salud donde cada minuto cuenta, la falta de control también cuesta vidas.

La salud no puede ser rehén de intereses personales ni de redes de protección interna. Lo que está en juego no es un trámite administrativo, es la vida de las personas.

Y eso, simplemente, no admite justificaciones.

Contacto: checha.informa@gmail.com

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