Entre la neblina y los cafetales de Mexiquito, persiste la leyenda de un duende que aparece al caer la tarde. Testigos hablan de risas, silbidos y caminos que “se alargan”
Lo que comenzó como una serenata en Tapachula terminó en un relato que aún inquieta: un perro blanco, gigantesco, inmóvil y con una mirada que no parecía animal