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Análisismiércoles, 25 de marzo de 2026

Desde backstage / Cancelaciones que dañan más que un concierto

Entre ambas posturas, la realidad es una: el público es quien pierde.

Porque los reembolsos, aunque necesarios, no resuelven todo. El tiempo, los traslados, los gastos adicionales y la expectativa no siempre se recuperan.

Los consumidores pueden acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor para presentar quejas y buscar compensaciones. El boleto es un contrato y debe cumplirse. Pero incluso eso llega después del problema.

La industria del entretenimiento necesita confianza para sostenerse. Y la confianza no se construye en el escenario, se construye antes, en cada proceso que garantiza que un evento sí va a suceder.

Porque cancelar a horas de abrir puertas no solo detiene un concierto. Detiene la credibilidad de todo un sector.

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