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Análisisviernes, 13 de enero de 2023

Humanitas. Arte y pasión

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Estos artistas crearon una comunidad e intentaron vivir como monjes, luchando por recuperar el espíritu místico de la Edad Media para incluirlo en su tiempo.

Despreciaban la forma renacentista que estaba de moda y decían que el pintor Rafael, el gran artista italiano renacentista, era símbolo de la mundanidad y el paganismo. Antes de Rafael el arte había sido puro y austero, atento a los designios de la fe, después de Rafael se hizo poco sincero y auto gratificante.

De ahí el nombre de Prerrafaelitas, que además abrevaron de las ideas de otra hermandad de alemanes que se hizo llamar Nazarenos, que aceptaban como maestros a los primitivos pintores italianos.

Poco a poco este espíritu se propagó por Europa, era el espíritu romántico, que estaba en la búsqueda de la vieja Europa que se había perdido durante la ilustración del siglo XVIII.

El espíritu ilustrado y la modernidad habían arrebatado la fe de la época anterior y sentían la necesidad de recuperarla, despreciando el presente y soñando en un tiempo pasado.

El siglo XVIII fue tiempo de escépticos como Voltaire que despreciaba el fanatismo religioso, y un tiempo en que la razón ocupó el lugar del absoluto.

Durante el romanticismo se pensaba que el arte era un medio para alcanzar un fin que no era mundano. Los poetas se inspiraban en “la contemplación de las verdades naturales, montañas, nubes, flores, ríos, lejos de las arbitrarias moradas del hombre”.

Es interesante observar en este tiempo de distopía, como en nuestra caótica ciudad, existen grupos de pintores que se reúnen en comunidad, un ejemplo son los jóvenes pintores realistas, que buscan en el oficio de la pintura la redención del arte y la vida. Om.

bobiglez@gmail.com

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