¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
Los modales son cosa del pasado, algunos podrían comentar. Sin embargo, los modales ¿qué son? Muchas cosas se pueden decir de ellos como que son normas que expresan el comportamiento cotidiano de una persona; o tal vez, acciones relacionadas con una buena o mala educación; expresiones de valores, etc.
Lo que sí es una realidad es que son respuestas que nos permiten acercarnos o separarnos de las demás personas. Con un buen modal se pueden abrir puertas, con malos modales, no. Esto último es cierto, lo vemos, ya que a quién le gusta tener frente a sí mismo una persona que nos responda careciendo de ellos; y disfrutamos de aquella persona que los tiene. Modales que nos gusten o no, modales que consideremos buenos o malos, simplemente los modales comunican, como dice Watzlawick, es imposible no comunicar y careciendo o no de los modales, éstos comunican.
Los modales generan un primer approach, dirían algunos, una primera forma de acercarnos al otro, de saber algo de ese alguien que expresa o deja de expresar algo. Tenemos modales al comer, en nuestra profesión, en nuestras tradiciones, en nuestras creencias, en nuestra forma de amar, en nuestra forma de no amar. Los modales son tan importantes para el ser humano que incluso pese a enfermedades mentales, el ser humano puede seguir expresándolos. Los modales, base, inicio de un acercamiento en aras de amar, se van incrementando, para lograr ese amar.
Y precisamente son los modales, los primeros que se pueden ir perdiendo cuando el sufrimiento, la tragedia, el dolor, va acercándose a la vida. La misma vejez tiende a dejarlos ir, a no considerarlos importantes ya, siendo precisamente la primera conexión con el ser humano. La pérdida de los modales una vez habiéndose adquirido, tiende a no volverse a retomar. Es la interacción a veces de un tercero, el que ayuda ver esa necesidad de conectarse con el otro con el que se quiere o se necesita relacionar.
Un exceso de modales puede sentirse abrumador por el que los recibe, por lo que el buen uso de ellos, nos reconecta. Ese buen uso que reconecta está profundamente ligado con el respeto, respeto principalmente que inicia por el mismo que expresa el o los modales y por quien se expresa. La importancia de usar los modales, parte del valor personal que se tiene como persona y que están también directamente ligados los modales con la virtud de la templanza, ese autocontrol de las pasiones, pasiones como la sed, el hambre, el sueño, el sexo. Y también parte del valor que se considera que tiene el ser humano por el simple hecho de ser humano, aun cuando no se conozca la persona a la que se le expresa el modal.
El modal o los modales pueden usarse también para hacer daño, digamos que una película como la de Kingsman tiene razón en esa parte en donde se expresa que los modales hacen al hombre y al mismo tiempo acabar con ese mismo hombre, esa misma persona utilizándolos de refacción, no como formación.
Modales de refacción que pueden incluirse en conversaciones que generen el famoso gaslighting en donde la persona que recibe el modal dentro de una amigable conversación, quien recibe el modal pueda dudar de sí mismo, cuestionarse si dijo o no dijo, si hizo o no hizo.
Inteligentes necesitamos ser para saber cuándo se expresan los modales por el bien mayor a nuestro favor. Continuar usando los modales es fundamental, así como incrementarlos, ya que el ser humano es un ser social y a medida que nos acercamos o vivimos la mayoría de edad, la adultez, la vejez, los requerimos más para mantenernos conectados y no para separarnos de los demás. Modales de refacción